MURRAY ROTHBARD Y EL MISTERIO DE LA BANCA

MURRAY ROTHBARD

Murray Rothbard fue un académico norteamericano que realizó estudios en economía, historia, filosofía política y teoría del derecho. Su trabajo lo llevó a ser considerado como el principal teórico de la escuela económica austriaca en la segunda mitad del siglo XX — construyó su filosofía económica a partir de la teoría formulada por Ludwig von Mises (su mentor).

Rothbard destacó por hermanar la teoría de la escuela económica austriaca con los principios individualistas norteamericanos del siglo XIX, resaltando en todo momento una ferviente defensa de la libertad individual.

Rothbard dedicó muchas horas de estudio a la teoría monetaria y, en particular, a explicar y divulgar las virtudes del patrón oro puro en un sistema bancario con un coeficiente de reserva del 100%. En su opinión, descrita en su artículo titulado “The Case for the 100 Percent Gold Dollar”, con este sistema se evita la expansión del crédito, la que, de acuerdo con la teoría del ciclo de negocio (desarrollada por Mises y Friedrich Hayek), inevitablemente conduce a la depresión económica. Asimismo, desarrolló sus ideas en esta materia en sus libros “What Has Government Done to Our Money?” y “The Mystery of Banking” (1983).

Rothbard estudió matemáticas y economía en la Universidad de Columbia (obtuvo el doctorado). Dio clases en el Instituto Politécnico de Brooklyn (Brooklyn Polytechnic Institute — de mediados de la década de los sesentas a mediados de la década de los ochenta del siglo pasado) y en la Universidad de Nevada, en Las Vegas (S.J. Hall Profesor Distinguido de Economía).

EL MISTERIO DE LA BANCA, SEGÚN ROTHBARD

I. Dinero.

Ludwig von Mises explicó que el dinero siempre debe originarse en los procesos de libre mercado y, por tanto, no puede surgir de un decreto de gobierno o por virtud de algún tipo de contrato social acordado entre todos los ciudadanos.

Antes de la aparición de las monedas acuñadas, existía el trueque o el intercambio directo. Los bienes eran producidos por quienes lo hacían bien y sus excedentes lo intercambiaban por otros productos. Cada producto tenía su valor o precio de trueque, referido o vinculado a otros productos. Las personas se beneficiaban cambiando algún artículo, que necesitaban en menor medida, por algún otro que requerían más.

El trueque implica severas limitaciones para las operaciones de intercambio y, por tanto, para la producción. En primer lugar, para comprar algo, se requiere que cada interesado encuentre un vendedor, que quiera exactamente lo que está ofreciendo intercambiar. Este elemento crucial del trueque se conoce como la “doble coincidencia de necesidades” (A quiere lo que tiene B y B quiere lo que tiene A). Un segundo problema consiste en la indivisibilidad — existen bienes que no pueden dividirse o que pierden su valor cuando se dividen. Otro problema del intercambio directo se presenta al momento de tratar de llevar una contabilidad de los negocios. Los negocios deben estar en posibilidad de calcular si están o no generando ingresos o valor. En un sistema de trueque (las compras de bienes son para uso directo), el cálculo de la utilidad o pérdida no es viable — no existe una moneda de mercado en la que se expresen todos los bienes.

Con la idea de resolver los problemas del sistema de intercambio directo, el ser humano llegó a uno de sus más ingeniosos, importantes y productivos inventos: el dinero. En algún momento para la celebración de operaciones de intercambio, se empezaron a entregar bienes con un grado de mayor liquidez que aquellos que se reciben. Los bienes que son relativamente más líquidos pueden intercambiarse más fácilmente por otros. Esos bienes líquidos empezaron a ser utilizados como medios de intercambio. Así, cuando un determinado bien es usado en todas las operaciones de intercambio, ese bien adquiere la connotación de dinero. El dinero (el bien que más fácil resulta vender y más aceptado es) resuelve las limitaciones naturales del trueque — se intercambian bienes o servicios por dinero. Se puede recibir dinero, con la confianza de que este podrá intercambiarse por algún otro bien o servicio que se necesite. Debido a su aceptación general, los negocios pueden llevar una contabilidad, en la que se exprese la generación o no de ingresos. El precio de todos y cada uno de los bienes está determinado en un solo bien, el dinero, facilitándose la comparación de precios.

II. Las Cualidades del Dinero.

Del análisis de las características de los bienes que han sido usados como dinero en el tiempo, se desprenden ciertas características: (a) cuentan con una gran demanda (lo que resuelve el problema de la doble coincidencia de necesidades); (b) son altamente divisibles (permite flexibilidad en el tamaño o cuantía de la operación — no pierde su valor cuando es divido en partes pequeñas); © son fácilmente transportables; (d) en relación con lo anterior, tienen un alto valor por unidad de peso o de medida (en muchas ocasiones debido a su relativa escases), y (e) son relativamente duraderos (sirven para almacenar valor por mucho tiempo).

En muchos países y civilizaciones, el oro y la plata han sido los bienes que con más frecuencia han servido como dinero. En un inicio, el oro y la plata fueron altamente apreciados — gran demanda — por su brillo y valor ornamental. Igualmente, eran relativamente escasos y, por tanto, valiosos por unidad de peso (dificultad en la extracción y limitada producción del oro); también de fácil portabilidad. Eran divisibles, pudiendo ser rebanados en capas delgadas sin perder su valor a prorrata. Finalmente, el oro y la plata fueron fundidos con diversas aleaciones para solidificarlos y, así, tenían una notable durabilidad.

Un precio es simplemente una razón de dos cantidades intercambiadas en cualquier operación.

III. Dinero: La Unidad.

En repetidas ocasiones en la historia de la humanidad, se ha visto que distintos gobiernos han recurrido repetidamente al proceso o truco, conocido como envilecimiento (en inglés debasement), por el que se reduce o aligera el número de onzas o gramas de oro o plata en una unidad monetaria. Esto se logra volviendo a acuñar la moneda (se pide entregar la moneda metálica, con determinadas onzas del metal precioso, se funde y se acuñan nuevas monedas con menos contenido de ese metal precioso). Por tanto, el envilecimiento de la moneda consiste en la arbitraria redefinición y aligeramiento de la moneda metálica para generar ingresos al Estado. Con el peso del metal precioso que se le quita a la moneda el soberano acuña más (nuevas) monedas (aumenta el número de monedas en circulación). A esta degradación de la moneda también se le conoce como “señoraje” (pago a la soberanía, el monopolio en la acuñación de la moneda).

Con anterioridad al envilecimiento de la moneda, cuando la unidad monetaria nacional consistía únicamente en cierta unidad de peso de oro, la oferta monetaria total era la suma de la totalidad del oro monetario disponible en el territorio — el oro listo para ser usado en operaciones de intercambio. Esto es: M = Sm, donde (i) M: total de la oferta de dinero en la región; (ii) m: la cantidad de dinero de cada persona en esa región, y (iii) S: la suma de cada m.

Después del envilecimiento de la moneda, considerando que la unidad monetaria es el nombre (p.e., dinar), en lugar del peso (gramos específicos de oro en cada moneda), el número de dinares aumentará y, por tanto, crecerá la oferta monetaria. M será la cantidad de dinares que tiene cada habitante, la que crecerá en proporción al grado de envilecimiento. Este aumento en la oferta monetaria tenderá a elevar los precios en la economía.

IV. Determinación de los Precios: Oferta y Demanda.

Cualquier precio está determinado por dos fuerzas fundamentales subyacentes: la oferta de ese producto y la intensidad de la demanda para comprarlo. La curva de la demanda no es susceptible de una medición objetiva, como la de la oferta (cantidad disponible de un determinado bien o producto en una fecha determinada), pero hay varias situaciones que pueden explicarse al respecto.

Al construirse una curva hipotética para la demanda en un mercado, se puede concluir que, en cualquier fecha determinada y permaneciendo todo lo demás constante, mientras más alto el precio de un producto, menor es la demanda (pocas compras). Por el contrario, mientras menor sea el precio, mayor será la demanda (muchas compras).

Conforme el precio de un bien disminuye, resulta menos costoso en función de la cantidad de dinero con que cuenta el comprador y de los demás usos posibles de ese dinero; por tanto, una caída en los precios atrae al mercado a quienes no estaban participando y aumenta el monto de las compras de quienes ya lo hacían. Por el contrario, en la medida en que sube el precio de un bien, este se encarece en relación con el ingreso de los compradores y con el precio de otros productos; consecuentemente, algunos compradores saldrán del mercado y los que permanecen reducirán sus compras. Esto resulta en una curva de la demanda que declina — la “ley de la demanda”. La cantidad que adquieren los compradores (la “cantidad demandada”) varía inversamente con el precio del bien.

La oferta de cualquier producto es un dato objetivo, que consiste en la cantidad de bienes disponibles para el consumidor. La demanda es el resultado de los valores subjetivos y demandas de cada comprador o consumidor. Lo que sabemos acerca de la demanda de un producto, es que va cayendo, en alguna medida.

El precio de cualquier producto o servicio en una fecha determinada, tiende a ser el precio en el que la curva de la oferta corta la curva de la demanda (precio de intersección).

Cuando el precio del producto supera el precio de intersección, se genera una sobreoferta (la cantidad ofrecida es superior a la cantidad demandada). La presión de este excedente, así como las pérdidas consecuentes, inducen a los vendedores a bajar sus precios y se aumentan las compras. Esta presión continua hasta llegar al precio de intersección, punto de equilibrio en el que la oferta es igual a la demanda. Las fuerzas del mercado que disminuyen el precio excesivo, son poderosas y tienen dos perspectivas: por un lado, el deseo de todo hombre de negocios de aumentar las utilidades y evitar pérdidas, y el sistema de precios de libre mercado, que refleja los cambios económicos y responde a las variaciones en la oferta y demanda. El ánimo de lucro y el sistema de precios de libre mercado son las fuerzas que equilibran la oferta y la demanda.

Cuando el precio del producto es inferior al precio de intersección, la cantidad demandada por los consumidores es mayor a la que existiría con un precio superior. Toda vez que la demanda es mayor a la oferta que existe a ese precio (menor al del precio de intersección), el producto rápidamente vuela de las tiendas y aparece la escasez. Los productores, con ánimo de lucro, elevan los precios. En la medida en que suben los precios, la escasez empieza a ceder, hasta que desaparece completamente cuando el precio del producto llega al precio de intersección. De nueva cuenta, el funcionamiento del libre mercado lleva a equilibrar la oferta y la demanda.

Considerando lo anterior, el ánimo de lucro y el sistema de precios de libre mercado implican una retroalimentación o mecanismo de gobierno, por el que el precio de mercado de cualquier bien se mueve para atender el mercado y eliminar rápidamente todo excedente o escasez. Por el precio de intersección — que tiende a ser el precio de mercado — la oferta y la demanda son delicadamente afinadas (no hay excedentes ni escasez).

Los economistas se refieren al precio de intersección, como el “precio de equilibrio”, por dos razones: (a) por ser el único precio que equilibra la oferta y la demanda — el que permite que la cantidad disponible para la venta sea igual a la cantidad que los compradores desean adquirir –, y (b) por ser el único precio al que el mercado tiende a moverse. Cuando un precio es desplazado del equilibrio, el mismo es rápidamente obligado por las fuerzas del mercado a regresar a ese punto. Los precios de todos los productos están cambiando constantemente, por variaciones en la demanda, la oferta o en ambas.

Desde el punto de vista de sus posibles usos, todos los productos son escasos y por tanto cuentan con un precio de mercado. El precio de un producto, en el libre mercado, permite racionar su uso, de manera que sea distribuido libre y voluntariamente a quienes estén más dispuestos a comprarlo.

Cuando un producto escasea, su precio aumenta para racionar más su uso: distribuir la oferta disponible (menor a la demanda) a quienes están dispuestos a pagar más por el producto. Cuando los precios aumentan, reflejando una oferta menor a la demanda, los consumidores reducen sus compras y se mueven a otros productos (sustitutivos), hasta que la cantidad demandada es lo suficientemente menor como para igualar la oferta. Cuando la oferta incrementa (p.e., por una mayor productividad), los productores se ven en la necesidad de reducir sus precios para inducir a los consumidores a comprar el producto, hasta que se alcance un nuevo equilibrio. Así, el precio responde inversamente a la oferta. Si la oferta aumenta, el precio baja; si la oferta baja, el precio aumenta.

Las variaciones en la demanda también afectan el precio de equilibrio. La demanda puede cambiar por distintas razones. Considerando un cierto ingreso total para el consumo, cualquier incremento en la demanda de un determinado producto implica la caída en la demanda de algún otro. Se define el aumento en la demanda como la disposición de los compradores de comprar mayores cantidades de un producto en cualquier precio hipotético. Así, los precios responden directamente a los cambios en la demanda. Si la demanda aumenta, los precios se elevan; cuando la demanda cae, los precios bajan.

En el transcurso del tiempo, la oferta responde a las estimaciones de los productores acerca de la demanda futura.

En el libre mercado el aumento de la demanda (así como en el precio) de un producto, necesariamente es compensado con la caída en la demanda de otro. La única manera en que, durante un periodo extendido, se puede aumentar la demanda de todos los productos, es incrementando el dinero en el bolsillo de los consumidores, disponible para gasto general. Con una mayor cantidad de dinero en manos de los consumidores, la mayoría o la totalidad de las curvas de demanda pueden moverse hacia arriba a la derecha. Es decir, una inflación continua y sostenida — aumento en la totalidad de los precios — puede ser el resultado de una persistente caída en la oferta de la mayoría de los bienes y servicios o de un continuo aumento en la oferta de dinero.

V. Dinero y Nivel de Precios.

A. La Oferta y la Demanda de Dinero y el Nivel de Precios.

Los niveles de precios son determinados por las fuerzas de oferta y demanda, similares a las que condicionan los precios de productos individualmente.

Si el precio del pan es de $.70 por pieza, esto también significa que el poder adquisitivo (purchasing power) de una pieza de pan es de $.70. El precio y el poder adquisitivo de una unidad de un producto son equivalentes.

Ahora bien, el precio o el poder adquisitivo o de compra de la moneda (p.e., dólar) es el inverso del nivel de precios o nivel general de precios. En términos matemáticos: PAM = 1 / P, donde: (i) PAM: poder adquisitivo de la moneda, y (i) P: nivel de precios.

Suponiendo que existen 4 productos en la sociedad y que sus precios son los siguientes: (i) Huevos: $.50 la docena; (ii) Mantequilla: $1 el kilo; (iii) Zapatos: $20 el par, y (iv) Televisión: $200 por aparato. En esta sociedad, el poder adquisitivo de la dólar, es una gama de alternativas inversas a los precios antes mencionados — $1 igual a: (i) 2 docenas de huevos; (ii) 1 kilo de mantequilla; (iii) 1/20 de un par de zapatos, y (iv) 1/200 de un televisor.

Suponiendo que se duplican los precios de esos productos: (i) Huevos: $1 la docena; (ii) Mantequilla: $2 el kilo; (iii) Zapatos: $40 el par, y (iv) Televisión: $400 por aparato. Ahora, el poder adquisitivo del dólar se ha sido reducido a la mitad — $1 igual a: (i) 1 docena de huevos; (ii) 1/2 kilo de mantequilla; (iii) 1/40 de un par de zapatos, y (iv) 1/400 de un televisor. El poder adquisitivo del dólar es, por tanto, el inverso del nivel de precios.

La intersección de la línea vertical que indica la oferta de dinero (la cantidad total de dólares) en el país en un determinado momento, con la curva descendiente de la demanda de dinero (M), genera el equilibrio de mercado del PAM y, por tanto, la altura de equilibrio del nivel de precios, en un momento determinado.

Se sostiene que existe una curva descendiente de demanda de dinero en relación con un hipotético PAM, al igual que existe una en relación con hipotéticos precios de productos específicos. Con el dinero la gente puede hacer dos cosas: (i) gastarlo en bienes de consumo o inversiones, o (ii) conservarlo y aumentar su reserva de dinero — balance total de dinero. La demanda de dinero es la cantidad que se desea conservar.

La cantidad de dinero que la gente conserva en sus reservas de efectivo se fija en función del nivel de precios. Por ejemplo, si los precios bajaran repentinamente a un tercio de su nivel presente; la gente necesitaría menos dinero para pagar sus operaciones diarias o afrontar emergencias — una tercera parte de la cantidad que conservan en el presente. La cantidad sobrante la podrían gastar o invertir. Por tanto, la cantidad total dinero que la gente mantendría en sus reservas de efectivo sería menor si los precios fueran inferiores a los actuales. Por el contrario, si los precios fueran el triple de lo que son en la actualidad, la gente necesitaría tres veces más dinero en sus carteras para atender sus operaciones diarias y constituir reservas de emergencia. Cuando el PAM es alto (los precios son bajos), la demanda de reservas de efectivo es baja. Cuando el PAM es bajo (los precios son altos), la demanda de reservas de efectivo es alta.

La intersección de una curva de demanda descendiente de dinero y la oferta de dinero, determinan el equilibrio día a día del PAM o niveles de precios. Suponiendo que repentinamente el PAM es muy alto (precios bajos), la oferta de dinero es mayor a la demanda. La diferencia es excedente de efectivo. La gente experimenta un desbalance monetario: sus balances de efectivo son mayores a los que necesitan en ese nivel de precios. Por tanto, la gente busca deshacerse de sus excedentes de efectivo comprando bienes y servicios. Cuando la gente gasta más, los precios se elevan. Cuando los precios suben, el PAM empieza a caer y los excedentes de efectivo empiezan a desaparecer hasta que, finalmente, los precios aumentan de tal manera que la oferta monetaria ya no incita a la gente al consumo. Con un nivel de precios alto, la gente está dispuesta a conservar la cantidad exacta de la oferta monetaria disponible. El mercado ya está en equilibrio — el PAM y el nivel de precios están en equilibrio.

Suponiendo que repentinamente los precios fueran tres veces más altos (PAM más bajo), la gente necesitaría más efectivo para cubrir sus necesidades diarias y existiría escases de dinero — la demanda de dinero sería mayor a la oferta total. La gente trataría de cubrir este desbalance aumentando sus saldos de efectivo, gastando menos. Con esto, la demanda de la mayoría de los productos caería y el PAM aumentaría inmediatamente. Este proceso continuaría hasta bajar los precios y aumentar el PAM lo suficiente, de modo que la oferta monetaria ya no sea inferior a la cantidad de efectivo deseada. Una vez más, la acción del mercado funciona para equilibrar la oferta y la demanda de dinero — la demanda de dinero se ajusta a la oferta total disponible.

Los niveles de precios y el poder adquisitivo de la moneda son determinados por el mismo tipo de mecanismo de retroalimentación de oferta-demanda que determina los precios individuales de los bienes. El nivel de precios tiende a ubicarse en la intersección de la oferta y la demanda de dinero, y tiende a regresar a ese punto cuando ha sido desplazado.

B. El Cambio en el Nivel de Precios.

El nivel de precios cambia cuando uno de los dos factores básicos (oferta y demanda) cambia. La gente busca deshacerse de sus excedentes de efectivo (cantidades que estima le sobran), lo que genera un incremento en los niveles de precios. El aumento en los precios permite que la demanda de dinero se equilibre con la nueva oferta monetaria.

Cuando la gente estima excesivos sus saldos de efectivo, trata de deshacerse de ellos gastándolos (aumentando los niveles de precios) — por el incremento de precios, la demanda de dinero se equilibra con la nueva oferta monetaria.

De la misma forma en que una mayor oferta de plátano baja los precios, para inducir a la gente a comprar la nueva producción de plátano; una mayor oferta de dólares disminuye el poder adquisitivo de la moneda, hasta que la gente esté dispuesta a retener los nuevos dólares en sus saldos de efectivo.

En el raro caso de una reducción de oferta monetaria, disminuyen los saldos de efectivo. La gente estima que en el viejo nivel de precios de equilibrio, el total de los saldos de efectivo no es suficiente para satisfacer sus necesidades. La gente sufre, por tanto, escases de efectivo. Para tratar de aumentar su saldo de efectivo, cada persona gasta menos y ahorra más. La demanda cae y los precios bajan. Los saldos de efectivos van aumentando, hasta que los precios bajan lo suficiente hasta que se alcanza un nuevo y menor nivel de precio de equilibrio — el PAM se ubica en un nuevo nivel. En este, la demanda de saldos de efectivo llega a un equilibrio con una nueva menor oferta de dinero.

Un incremento en la oferta de dinero disminuye el precio o el poder adquisitivo del dólar y, en consecuencia, aumenta el nivel de precios. Una disminución en la oferta monetaria genera lo opuesto, disminuye los precios y aumenta el poder adquisitivo de la moneda.

Así, los precios, en general, pueden cambiar únicamente por dos razones: cuando la oferta de dinero aumenta, los precios suben; cuando la oferta de dinero disminuye, los precios bajan. Cuando la demanda de dinero aumenta, los precios bajan (el PAM aumenta); cuando la demanda de dinero disminuye, los precios suben (el PAM cae). El poder adquisitivo de la moneda cambia inversamente con la oferta monetaria y directamente con la demanda.

VI. La Oferta Monetaria.

Para comprender lo que determina los precios de los productos y por qué cambian, se hace necesario revisar el comportamiento de la oferta y la demanda de dinero. La oferta monetaria (oferta de dinero) es el total de unidades de moneda en la economía.

Originalmente, cuando la unidad monetaria era definida estrictamente como una determinada medida o peso de oro o plata, el nombre de la moneda y el peso eran simplemente intercambiables. Por lo tanto, si habían $100 mil millones de dólares en la economía, y el dólar era definido como 1/20 de una onza de oro, entonces M puede ser $100 mil millones o 5 mil millones de onzas de oro. Sin embargo, en la medida en que los estándares monetarios se aligeraron y degradaron, la oferta monetaria aumentó mientras el mismo número de onzas de oro era representado por una mayor cantidad de monedas.

El envilecimiento era un proceso relativamente lento. A los reyes no les resultaba fácil explicar continuos cambios en estándares solemnemente definidos. Tradicionalmente, un nuevo monarca ordenaba la reacuñación de la moneda con su efigie y, en el proceso, muchas veces redefinía la unidad, para así extraer algo de recursos para los muy necesitados cofres de la corona. Pero esta modalidad de aumento en la oferta monetaria no ocurría muy frecuentemente. Como en ese entonces todavía no existía el papel moneda, los reyes debían conformarse con el envilecimiento y la fiscalización oculta de sus súbditos.

A. Composición de la Oferta Monetaria.

¿Cuál es la oferta monetaria óptima? En un sistema de libre mercado, los hombres de negocio generan ofertas que buscan satisfacer las demandas de los consumidores. Todos los productos y recursos son escasos, ninguna persona puede saber a priori qué productos deben ser producidos y ofrecidos. Esta decisión se debe dejar al ánimo de lucro en el servicio a los consumidores. Si los economistas están dispuestos a dejar el “problema” de la oferta óptima de zapatos” al libre mercado, ¿por qué no hacer lo mismo con la oferta óptima de dinero?

Sin tomar en consideración cuestiones de distribución, un aumento en los bienes de consumo, o de recursos productivos, genera un beneficio social neto. Los bienes de consumo son agotados en el consumo, mientras que los recursos de capital y naturales son utilizados en el proceso de producción. Así, mientras existan más bienes de consumo o bienes de capital, mejor.

El dinero es diferente, toda vez que nunca es utilizado hasta terminarse, en el consumo o en la producción; no obstante que es indispensable para la producción y para el intercambio de bienes. El dinero es simplemente transferido de una persona a otra. A diferencia de los bienes de consumo y de capital, no podemos decir que mientras más dinero exista en circulación, mejor. De hecho, toda vez que el dinero únicamente desempeña una función de intercambio, podemos afirmar — junto con Ludwig Von Mises — que cualquier oferta monetaria es igualmente óptima que alguna otra.

El modelo del ángel Gabriel nos muestra la razón por la que el aumento en la oferta monetaria no confiere beneficios sociales: “El ángel Gabriel es un espíritu benévolo que desea lo mejor para la humanidad, pero desafortunadamente no sabe nada de economía. Teniendo en mente la constante queja de la gente por falta de dinero, decide hacer algo al respecto. Durante la noche, mientras todos duermen, el ángel Gabriel desciende a la tierra y mágicamente duplica el efectivo que la gente tiene disponible. Al despertar, las personas descubren que se duplicó el dinero que tenían en sus billeteras, carteras, cajas fuertes y cuentas bancarias. Desbordados de felicidad, todos corren a gastar sus nuevos excedentes de efectivo. Crece entonces la demanda de bienes y servicios. Al no haber cambiado en nada el trabajo, el capital, los bienes, los recursos naturales y la productividad, también los precios se duplican. La gente descubre que no está mejor que antes. Su reserva o saldo de efectivo se duplicó, pero también subieron al doble los precios — el poder adquisitivo de la gente no cambió. Desafortunadamente lo anterior no es del todo preciso — si bien la sociedad en general no tuvo beneficios, algunos en particular si. Como en los procesos del mundo real de inflación y expansión monetaria, los madrugadores que pudieron gastar sus excedentes de efectivo antes de que subieran los precios, se beneficiaron. Los que decidieron esperar para usar sus excedentes de dinero, no solo no se beneficiaron, sino que sufrieron por el posterior aumento de los precios. El derrochador (gastador tempranero) ganó a costa del cuidadoso y ahorrador.

B. La Oferta de Oro y el Proceso de Falsificación.

Bajo el patrón oro, en el que la oferta monetaria es el peso total de las monedas o lingotes de oro disponibles, únicamente hay una forma de aumentar la oferta de dinero: extrayendo oro de la tierra. Quien no sea minero, sólo puede obtener más oro, comprando en el mercado a cambio de un bien o servicio — el oro existente pasa del vendedor al comprador.

La determinación de la cantidad de oro a producirse, en un momento determinado, es una decisión de mercado que, como en cualquier otro producto, estima la utilidad esperada. La utilidad dependerá del valor monetario del producto comparado con su costo. Como el oro es dinero, la cantidad a extraerse dependerá de su costo de producción, parcial determinado por el nivel general de precios. Cuando el nivel de precios aumenta, los costos de extracción también suben y la producción de oro disminuiría. Cuando el nivel de precios disminuye, los costos de extracción bajan y la oferta de oro aumentaría.

Otra forma de obtener dinero, distinta a comprar oro o a extraerlo, es la falsificación. En general, el falsificador produce un bien de calidad inferior que trata de vender como si fuera oro. Este es una forma barata, aunque fraudulenta e ilegal, de producir oro sin tener que extraerlo del subsuelo. La falsificación es fraude.

En el supuesto de que la falsificación de oro no se descubriera, la oferta monetaria se incrementaría en términos de dólares y, por tanto, el nivel de precios aumentaría. El valor de cada dólar existente habría sido diluido por los nuevos dólares, disminuyéndose el poder adquisitivo de cada dólar. De lo anterior resulta evidente que el proceso inflacionario — que es lo que es la falsificación — lesiona a todos los legítimos tenedores de los dólares en circulación, al diluirles su poder adquisitivo. En resumen, la falsificación defrauda y lesiona no solamente a los tenedores de las nuevas monedas, sino a todos los tenedores de las monedas anteriormente en circulación — es decir, a todos en la sociedad.

Sin embargo, la falsificación beneficia a los primeros tenedores del nuevo dinero falso, quienes lo usan antes del aumento en el nivel de precios — se benefician a costa de los posteriores tenedores. Los primeros y principales ganadores son, por supuesto, los falsificadores mismos.

La inflación es un proceso de sutil expropiación, en las que las víctimas entienden que los precios han subido, pero no la razón del incremento.

En principio el gobierno debe perseguir y capturar a los falsificadores — castigar esa actividad. ¿Qué pasa cuando el falsificador es el propio gobierno? Se hace imposible combatir la actividad fraudulenta.

La falsificación gubernamental se detonó con la invención del papel moneda.

C. Papel Moneda Gubernamental.

La invención del papel moneda y la impresión de billetes le abrió la puerta al gobierno a inimaginables fuentes de riqueza. Desde hace mucho los reyes se habían atribuido el monopolio de la acuñación de monedas en sus reinos; lo consideraban crucial para su “soberanía” y constituía una fuente de ingresos por el señoreaje por las monedas de oro y plata.

La insaciable necesidad de riqueza del monarca, significaba que la ocasional degradación de la moneda no era una fuente de ingresos eficiente. La situación cambia cuando el soberano se inventa el derecho monopólico de imprimir trozos de papel y decretarlos equivalentes a monedas oro. Por decreto monárquico, el rey se constituye en un monopolio falsificador y se inventa un ilimitado potencial de riqueza — puede emitir “monedas de oro”, simplemente imprimiendo pedazos de papel con su nombre en ellos.

La gente se había acostumbrado al puro nombre del monarca como unidad monetaria, lo que permitió a los reyes degradar la definición del dinero. En el momento en que el público acepta la moneda de papel como equivalente del oro, el gobierno se convierte en falsificador legalizado. La eliminación de la duda o sospecha generalizada del papel moneda, costó siglos de propaganda y de construcción de confianza. En un principio, el gobierno debió garantizar que esos pedazos de papel fueran convertibles, a solicitud del interesado, a su equivalente en monedas o lingotes de oro. El gobierno también intentó respaldar su papel moneda con leyes coercitivas, que obligaban al público o a todos los acreedores a aceptarlo como equivalente del oro (con poder liberatorio). Finalmente, por supuesto, el gobierno aceptó su propio papel moneda en el pago de impuestos.

Una vez que el papel moneda se vuelve de aceptación general, el gobierno adquiere la capacidad de inflar la oferta monetaria para financiar sus necesidades.

Por medio de la impresión de nuevos billetes para financiar sus déficits, el gobierno y los primeros receptores del dinero se benefician a costa de quienes lo reciben al final o no lo reciben: los pensionados, los grupos de ingresos fijos. La expansión de la oferta monetaria genera inflación — que implica un gravamen oculto impuesto sobre gran parte de la sociedad en beneficio del gobierno y de los primeros receptores del dinero recién puesto en circulación. Los impuestos directos y abiertos pueden generar una revolución; los incrementos inflacionarios de la oferta monetaria pueden engañar al público — su víctima — por siglos.

Cuando el papel moneda ha sido aceptado durante mucho tiempo, el gobierno está en posibilidad de dar el paso final inflacionario — hacerlo irredimible, cortando su vínculo con el oro. El oro se convierte entonces en una simple mercancía y el billete emitido por el gobierno es el único dinero con poder liberatorio.

Cuando el papel moneda era redimible en oro, el gobierno debía cuidadoso de la cantidad de papel moneda que imprimía. La amenaza de la convertibilidad en oro significaba un freno constante a las emisiones inflacionarias de papel moneda gubernamental. En el momento en que el gobierno eliminó esta amenaza, pudo expandir e inflar la oferta monetaria sin parar. Para ello, el gobierno comenzó una propaganda buscando persuadir al público de dejar de usar monedas de oro en su vida diaria.

D. Los Orígenes del Papel Moneda Gubernamental.

La impresión del papel moneda fue inventada en la antigua China. La idea respondía a la necesidad del gobierno de evitar la transportación física del oro cobrado como impuestos en las provincias. Así, a mediados del siglo octavo, los gobiernos provinciales empezaron a establecer oficinas que vendían papeles que podían ser cambiados por oro en las capitales de las provincias.

La oferta monetaria consiste en dos elementos: (a) la cantidad de monedas y lingotes de oro, una oferta producida en el mercado, y (b) papel moneda gubernamental emitido en las mismas denominaciones — una oferta emitida y claramente determinada por el gobierno. Mientras que la producción y oferta de oro es por tanto “endógeno al” (producido dentro del) mercado, la oferta del papel moneda — siendo determinada por el gobierno — es “exógeno al (viene de fuera del) mercado. Es una intervención artificial en el mercado impuesta por el gobierno.

Por su gran durabilidad, es casi imposible que el inventario de oro y plata disminuya. El papel moneda gubernamental, por el otro lado, puede disminuir ya sea cuando el gobierno retira dinero de un superávit presupuestal o cuando la inflación o perdida de confianza causa su depreciación o desaparición de la circulación.

VII. La Demanda Monetaria.

La curva de la demanda monetaria es descendiente en relación con el poder adquisitivo de la moneda.

A. La Oferta de Bienes y Servicios.

Para contar con dinero en reservas o balances de efectivo, primero debe obtenerse en operaciones de intercambio. Se deben vender bienes y servicios para recibir dinero en pago.

Cuando la oferta de bienes y servicios aumenta en la economía, también incrementa la demanda de dinero en intercambio y disminuye el nivel general de precios.

B. Frecuencia de Pago.

La frecuencia o periodicidad en el pago de sueldos o salarios también afecta la demanda de dinero. La frecuencia en el ingreso también influye en el nivel de las reservas de efectivo. Mientras menos frecuente sean los pagos de salario, mayor tendrá que ser el promedio de las reservas de efectivo y, consecuentemente, la demanda de dinero (una persona buscará tener más dinero en su reserva de efectivo).

Cuando se recorta el periodo de pago de sueldos en una sociedad (p.e., de pagos mensuales a pagos quincenales), disminuye la demanda de dinero y aumenta el nivel de precios. En este caso y considerando el nivel de ingresos y precios prevalecientes, la gente optará por conservar una menor reserva de efectivo. Se deshará de sus excedentes de efectivo, comprando bienes y servicios. Los precios subirán hasta llegar a un nuevo nivel de equilibrio de oferta y demanda monetaria.

Por otro lado, cuando se alarga el plazo para el pago de los sueldos (p.e., de pagos semanales a pagos quincenales), aumenta la demanda de dinero. La gente necesitará mantener una mayor reserva de efectivo, incrementando la demanda de dinero. Únicamente se pueden incrementar reservas de dinero gastando menos (recortando sus gastos), lo que reduce los precios de los bienes y servicios y alivia el “déficit” en las reservas de efectivo.

C. Otros Factores de Equilibrio.

Las innovaciones tecnológicas son otros factores que pueden reducir la demanda monetaria en el transcurso del tiempo (disminuyen la necesidad de reservas de efectivo). Por ejemplo, el desarrollo de tarjetas de crédito, sistemas de compensación de deudas y otros mecanismos para economizar efectivo, permiten la disminución de la demanda de dinero y el aumento en el nivel de precios.

Las tarjetas de crédito no son por sí mismas dinero y, por tanto, no suman a la oferta monetaria. La utilización de la tarjeta de crédito no constituye un pago final (posteriormente se tiene que pagar el crédito o la deuda a la institución emisora). Una importante característica del dinero es que uso constituye un pago final — no hay necesidad de algún otro pago. Sin embargo, el uso de tarjetas de crédito permite a las personas reducir sus reservas de efectivos, pues les permite acceder instantáneamente a un crédito para la compra de bienes o servicios.

D. Confianza en el Dinero.

La confianza básica que el público tiene en el dinero, es sin lugar a dudas un factor determinante en la demanda del mismo. Por supuesto que la gente puede perder la confianza en el dinero. La demanda del papel moneda, en comparación con el oro, es potencialmente más volátil, toda vez que, en última instancia, depende de la percepción de confianza que se tenga en el respectivo gobierno emisor.

E. Expectativas Inflacionarias o Deflacionarias.

La expectativa pública de los niveles de precios futuros, es por mucho el factor que más peso tiene en el comportamiento de la demanda de dinero. Esta expectativa, generalmente, está relacionada o depende de la experiencia inmediata de la economía. Por ejemplo, si los precios han permanecido más o menos estables durante décadas, es probable que el público estime que estos seguirán comportándose de manera similar. Esto último no necesariamente sucede; ante cambios súbitos o graduales en las condiciones económicas, la gente reacciona adoptando nuevos comportamientos.

Cuando se anticipa que los niveles de precios se mantendrán sin cambios, la demanda de dinero, desde el punto de vista de las expectativas, permanecerá constante y la curva de la demanda de dinero no se moverá. Cuando se tiene la experiencia de que los precios bajan gradualmente año con año y se conserva esa expectativa deflacionaria, la gente tiende a conservar su dinero y posponer las compras para más adelante — para cuando los precios serían menores. Ante estas expectativas deflacionarias, la demanda de dinero aumenta (la gente mantiene sus reservas de efectivo). Este incremento en la demanda de dinero hará que los precios caigan inmediatamente. El mercado anticipando el decremento en precios, descuenta la caída y hace que esta ocurra antes. Las expectativas aceleran reacciones futuras en el precio.

Cuando se espera un incremento en la oferta monetaria y por tanto un aumento en los precios, surge entonces una expectativa inflacionaria (aumento en los precios en el futuro cercano). La gente opta entonces por comprar inmediatamente (un coche, una casa, o una lavadora), en lugar de esperar uno o dos años, cuando estiman que existirán precios más altos. Ante estas expectativas inflacionarias, la gente disminuye sus reservas de efectivo (la demanda de dinero se mueve hacia abajo). La menor demanda de dinero empuja hacia arriba los precios. Mientras más personas anticipen futuros incrementos de precios, más rápido ocurren.

Así, las expectativas deflacionarias disminuyen los precios y las expectativas inflacionarias los aumentan. Mientras mayor sea la extensión y la intensidad de estas expectativas, mayores serán los cambios en la demanda de dinero de la gente y más fuertes sus efectos en el nivel de precios.

En general, el público no cambia sus expectativas de manera repentina o arbitraria; estas tienen como fundamento la experiencia reciente. Igualmente, las expectativas son lentas en revisarse para adaptarse a las nuevas condiciones. Las expectativas tienden a ser conservadoras y dependen del pasado reciente. La demanda de dinero reacciona lentamente a los cambios en la oferta monetaria, la que está determinada en gran medida por el gobierno.

Cuando los precios suben más rápidamente que la oferta monetaria, la gente empieza a experimentar un severo déficit en sus reservas de efectivo. El total de los saldos de efectivo no son suficientes para realizar operaciones a precios más altos. Si el gobierno se ajusta el cinturón y deja de imprimir billetes, eventualmente se revertirá la expectativa inflacionaria y los precios bajarán de nuevo — aliviándose la escasez dinero con la disminución de precios. Pero si el gobierno sigue su inclinación natural por falsificar y así buscar calmar el clamor popular, imprimiendo más dinero para tratar que el saldo de efectivo en el público haga frente a los precios crecientes, entonces el dinero circulante y los precios entrarán en una espiral de perpetua aceleración, hasta que finalmente los precios “se escapan”. Lo que sigue es puro caos hiperinflacionario, en el que el valor del dinero desaparece rápidamente. La gente piensa que debe deshacerse del dinero lo más rápidamente posible (a toda costa) y comprar lo que sea.

De todo lo anterior se desprende que los niveles de precios son determinados por la oferta y la demanda de dinero y que la expansión de la oferta monetaria — una función exclusivamente del gobierno — es la principal fuerza activa en la inflación.

VIII. Préstamos Bancarios.

La oferta monetaria es generalmente la fuerza dominante en el cambio de los precios, mientras que la demanda es reactiva a las condiciones de largo plazo o a los cambios en la oferta. La causa de la inflación crónica es la continua expansión de la oferta monetaria, que eventualmente genera expectativas inflacionarias que agravan y aceleran la inflación. Cuando no se le restringe, la inflación se escapa corriendo y genera la destrucción de la moneda.

En todo esto ¿dónde entra la banca? ¿de qué maneras la banca forma parte de la oferta monetaria? ¿es la banca inflacionaria? ¿en qué sentido? ¿cómo funciona la banca?

Cuando se habla de la banca, se presenta un problema de semántica, toda vez que la palabra banco abarca variadas funciones y actividades. En particular, la banca moderna confunde y mezcla dos operaciones diferentes con muy distintos efectos: préstamos y depósitos.

Hablaremos primero de los préstamos bancarios. La mayoría de la gente piensa en los bancos como las instituciones que canalizan sus ahorros a préstamos e inversiones productivas. El banco prestamista (loan banks) es esencialmente la entidad que participa en la generación de los préstamos.

El balance general (balance sheet) es un producto de una de las más importantes invenciones de la civilización moderna: la contabilidad por partida doble (double-entry bookkeeping). Antes de este tipo de contabilidad, los negocios simplemente llevaban cuentas de gastos, ingresos, y demás. A los negocios se les hacía imposible saber en dónde habían cometido errores, y por lo tanto no podían corregirlos. La contabilidad de partida doble implica que la entrada en una cuenta debe ser inmediatamente correspondida por una salida en otra, los totales de los cuales deben ser idénticos. Entonces se facilita determinar la partida en la que los totales no se compensan y, por tanto, el lugar donde existe un error.

En un balance general de cuenta T, en el lado izquierdo se ubica la valuación monetaria, en un momento determinado, del total de los activos de la compañía. Se le titula “Activos”. En el lado derecho aparece la cantidad total de los pasivos de la compañía; cada pasivo tiene un titular o propietario, por lo que son activos de un tercero. Algunos son propiedad de los dueños de la compañía (Capital Social). Otros son propiedad de diversos acreedores de la compañía (Pasivos). Cuando los activos totales son asignados entre sus diversos dueños, el total de la columna derecha, “Capital más Pasivos (Equity plus Liabilities)”, debe ser precisamente igual al total de los activos en el lado izquierdo — propiedad de la compañía.

Vamos a suponer que se crea (constituye) una compañía prestamista denominada Créditos Rothbard. El accionista Sr. Rothbard ahorró $10,000 en efectivo y los destinó a capitalizar la compañía, la que recibió esa cantidad y la depositó en su cuenta. El balance general de la compañía prestamista es como sigue:

La cuenta T muestra que los activos de Créditos Rothbard ascienden a la cantidad de $10,000 en efectivo y que el Sr. Rothbard es el dueño de esos activos. El monto de los activos totales es precisamente igual a la cantidad del total de activos.

El Sr. Rothbard constituyó Créditos Rothbard con el objeto de extender créditos y generar ingresos en intereses. Así, por ejemplo, Créditos Rothbard extiende un préstamo de $9,000 al Sr. Martínez a una tasa de 10% y con pago de principal e intereses (es decir, $9,900) a un año. ¿Qué pasa con la oferta monetaria? Nada, la oferta monetaria no creció por el préstamo; el dinero del Sr. Rothbard se ahorró (se capitalizó en la compañía y no se gastó en bienes de consumo) y se prestó al Sr. Martínez, quien lo destinará a una inversión productiva.

Cuando el Sr. Martínez paga los $9,900, se cancela la cuenta por cobrar que tenía Créditos Rothbard, que ahora tiene $9,900 en efectivo en su cuenta — sin haber aumentado la oferta monetaria; el Sr. Martínez para efectos de pagar los $900 en intereses los tuvo que ahorrar de sus ingresos. El Sr. Rothbard y el Sr. Martínez transfirieron uno a otro balances o reservas de efectivo ahorrados (al no haberse consumido). Créditos Rothbard (banco prestamista) canalizó los ahorros del Sr. Rothbard a un préstamo, el préstamo fue posteriormente pagado y en ningún momento aumentó la oferta monetaria. En este caso, el banco prestamista es una institución productiva, no inflacionaria.

El préstamo al Sr. Martínez pudo haberse destinado al consumo — p.e., a la compra de un automóvil. En este caso, el Sr. Martínez anticipó que tendría mayores ingresos o menores gastos el siguiente año, por lo que podría pagar el préstamo y los intereses. El Sr. Martínez no estará generando una utilidad monetaria del préstamo, sino más bien reestructurando la periodicidad de sus gastos, pagando un premio por el uso del dinero ahora en lugar de tener que esperar un año para comprar el automóvil. Igualmente, la oferta monetaria total no ha cambiado; el dinero fue ahorrado por el Sr. Rothbard y prestado al Sr. Martínez, quien a su vez ahorra lo suficiente para cumplir sus obligaciones crediticias. El préstamo no genera un incremento inflacionario en la oferta monetaria.

Suponiendo ahora que Créditos Rothbard obtiene más recursos de la colocación de acciones adicionales entre un grupo de inversionistas (ahora el capital aportado por accionistas asciende a $100,000) y extiende préstamos por $95,000. El balance general de Créditos Rothbard se vería como sigue:

Asumiendo en este caso que Créditos Rothbard además emite un bono por $50,000 (pagadero en 20 años a una tasa de interés del 10% anual) y un certificado de depósito por $20,000 (a un plazo de 6 meses y tasa de interés del 10%) y extiende préstamos adicionales por $70,000. El balance general de Créditos Rothbard se vería ahora así:

Créditos Rothbard está realizando lo que mucha gente piensa que hacen los bancos: recibir dinero prestado de un grupo de personas y otorgar préstamos a terceros. El banco genera ganancias del diferencial en intereses, canalizando los ahorros de mucha gente a préstamos e inversiones productivas. El banco es un experto en la determinación de las personas y sectores a los que extenderá créditos, por esa especialización obtiene una compensación (retorno). Bajo esta modalidad, Créditos Rothbard no realiza ninguna acción inflacionaria. Sin importar lo mucho que crezca, el banco recibe ahorros de la oferta monetaria existente y presta esos recursos a sus acreditados.

Cuando el banco realiza malos préstamos y quiebra, entonces, como en cualquier tipo de insolvencia, sus accionistas y acreedores sufrirán pérdidas.

IX. La Banca de Depósito (Deposit Banking).

A. Constancias de Depósito (Warehouse Receipts).

La banca de depósito empezó como una institución totalmente diferente a la banca prestamista. Mientras la banca prestamista servía para canalizar ahorros a préstamos productivos para devengar intereses, la banca de depósito apareció para atender ciertas necesidades de los propietarios de oro y plata. Los dueños de lingotes de oro no querían mantenerlos en casa o en la oficina y asumir el riesgo de robo; mucho mejor guardar el oro en un lugar seguro. Igualmente, los portadores de monedas de oro las consideraban pesadas y difíciles de portar, por lo que necesitaban un lugar para guardarlas de manera segura. Estos bancos de depósito funcionaban mucho como en la actualidad las cajas de seguridad: como confiables “almacenes de depósito de dinero (money warehouses)”. Como en el caso de cualquier almacén de depósito (warehouse), el depositante entrega sus bienes en depósito y a cambio recibe una constancia (warehouse receipt), en la que quedaba consignado que podía recuperar o recoger sus bienes al momento de presentar el documento al almacén de depósito. Así, la constancia era redimible inmediatamente con su presentación ante el almacén de depósito.

El dinero en un almacén de depósito se puede distinguir de otros bienes depositados, tales como trigo, muebles o joyas. Todos estos últimos son probablemente redimibles rápidamente después de su almacenamiento, regresando posteriormente a su uso regular como bienes de consumo o capital. El oro, por el otro lado y excepto por su uso en la joyería y la industria, sirve principalmente como dinero, en otras palabras, es intercambiado por otros bienes, en lugar de ser usado en el consumo o la producción. Originalmente, para usar el oro de su propiedad en operaciones de intercambio, el depositante tenía que redimir su depósito y después entregar el oro a alguien a cambio de un bien o servicio. Con el paso de las décadas, algunos almacenes de depósito de dinero o bancos de depósito, desarrollaron una reputación de probidad y honradez. Entonces sus constancias de depósitos empezaron a ser transferidos directamente como un subrogado de la moneda de oro misma. Las constancias de depósito eran documentos de propiedad del bien depositado; funcionaron como “constancias o certificados de oro”. Por esta operación de depósito no se modifica la oferta monetaria total, lo único que ha cambiado es su forma. Por ejemplo, suponiendo que la oferta monetaria inicial en un país, cuando el dinero es oro, es $100 millones y $80 millones en oro están depositados — las constancias de depósito son usadas como un proxy o documento que representa oro. Los $20 millones restantes quedan circulando, fuera de la banca de depósito. Así, la oferta monetaria permanece sin cambio ($100 millones), con la particularidad de que ahora el dinero en circulación consiste de $20 millones en monedas de oro y $80 millones de oro en las bóvedas de la banca de depósito. Esta banca funciona genuinamente como almacenes de depósito de dinero — es decir, no inflacionaria.

Por este servicio, la banca de depósito cobraba una comisión en proporción con a la duración del depósito en las bóvedas del banco respectivo.

Estas constancias de depósito no incidían o alteraban la contabilidad de la banca de depósito, pues representaban simplemente un depósito. Por ejemplo, cuando una persona decide almacenar unos muebles con un valor de $5,000 en un almacén de depósito, el mueble no se transfiere en propiedad y por tanto no se registra como activo en la contabilidad de esta última entidad durante el tiempo que dura el depósito. El almacén no suma $5,000 a sus activos y pasivos, ya que no es propietario de los muebles; tampoco se puede decir que los ha recibido en préstamo. Los muebles son propiedad del depositario; únicamente los está conservando en el almacén para su resguardo y los puede retirar en cualquier momento. Así, el depositario no era acreedor del banco depositario — no había deuda (pasivo) alguna que debiera aparecer en el lado de Pasivos + Capital del balance general de la banca de depósito. Desde el punto de vista de la ley, la operación no era un crédito, sino una operación de depósito — la contratación de alguien para la guarda y conservación de bienes considerados valiosos.

En una operación de crédito, el acreedor intercambia un bien presente — esto es bien disponible para usarse en cualquier momento en el presente — por un bien futuro, una cuenta por pagar (IOU) redimible en una fecha en el futuro. Toda vez que los bienes presentes son más valiosos que los bienes futuros, el acreedor invariablemente cobrará, y el deudor pagará, un premio de interés por el crédito.

Son elementos característicos de un crédito, que exista una cantidad de dinero que deba pagarse en una fecha futura más un monto determinado por intereses. En la antigua banca de depósito, la operación que se realizaba era diferente a un crédito. El dinero debía ser devuelto al depositante en cualquier momento, ante la presentación de la constancia respectiva — no en una fecha precisa o determinada en el futuro. El banco no solo no debía ningún monto adicional al depositante (p.e., por intereses), sino que este último le debía pagar por el servicio de depósito — por el cuidado de los bienes que encargó en resguardo.

En ocasiones los hombres enfrentan la tentación de robar o defraudar y los depositarios no son la excepción. En las operaciones de almacenamiento aparece la tentación de robar el producto almacenado — escaparse del país con el oro y las joyas depositadas. Una más sutil modalidad de esta tentación consiste en robar o “tomar prestado” temporalmente los bienes y lograr una utilidad por actividades especulativas, restituyendo los bienes antes de que sean requeridos por el depositante — sin que nadie lo note. Esta modalidad de robo es conocida como malversación (embezzlement), que el diccionario define como la “apropiación fraudulenta, para el uso propio, de dinero o propiedad confiada al cuidado de uno”.

El depositario especulador corre el riesgo de que, en cualquier momento (sin previo aviso), se presente el depositante con su constancia y requiera la devolución inmediata de los bienes depositados. Consecuentemente, el negocio del almacenamiento da poco espacio a actividades fraudulentas por parte del depositario.

En los almacenamientos o depósitos en los que el depositante no está interesado en recuperar un buen específico, sino un producto de una misma clase, la tentación del fraude es particularmente fuerte. Es el caso del almacenamiento de mercancías fungibles, tales como granos, en los que cada unidad del producto es idéntica una a otra. En esta modalidad de depósito, al almacén (depositario) le conviene mezclar todos los sacos de granos de una misma clase en un contenedor común. Pero ahora la tentación de malversar ha aumentado enormemente. Todo lo que necesita hacer el depositario es llegar a un estimado del porcentaje de granos que será probablemente redimido el siguiente mes o año, y entonces puede prestar o especular sobre el resto.

Sin embargo, en operaciones sofisticadas, el depositario muy probablemente no retirará físicamente el grano. Como las constancias o certificados de depósitos representan la propiedad de cierta cantidad de granos almacenados, el depositario puede simplemente imprimir certificados de depósito falsos y negociarlos.

B. Depósito Bancario y Malversación.

En el depósito de monedas y los lingotes de oro (dinero), la tentación del depositario para defraudar es mayor que en el almacenamiento de granos. Las monedas y los lingotes de oro son completamente fungibles. Al depositante de oro, a menos que sea un coleccionista, lo que le interesa es recuperar monedas de oro idénticas a las que alguna vez depositó — que sean de la misma calidad y peso. Siempre que el banco de depósito mantenga intacta su reputación (integridad), sus constancias o certificados de depósito de oro pueden servir de dinero. Cuando hay pocos bancos en la sociedad y estos preservan alta reputación de integridad, no existe gran necesidad de redimir las constancias de depósito — estas circulan haciendo las veces de dinero. El dueño del banco puede estimar la cantidad de certificados de depósitos que serán redimidos el siguiente año — p.e., 15% — y emitir certificados falsos sobre el restante 85% del oro depositado en sus bóvedas, sin mucha preocupación de que sea descubierto. Con base en los certificados de depósitos falsos se pueden extender créditos y obtener ganancias significativas.

Los orfebres ingleses, que almacenaban o custodiaban oro en la época, sucumbieron a la tentación de defraudar. Estaban tan ansiosos por generar ganancias de la actividad fraudulenta, que hasta ofrecían pagar intereses a los depositantes. Cada moneda o lingote de oro depositado en las bóvedas de los orfebres podía estar representado por dos o más certificados de depósito: el verdadero en manos del depositante original (quien lo negociaba como equivalente de dinero) y el certificado falso emitido por el orfebre y que era puesto en circulación (haciendo las veces de las monedas de oro) a través de créditos extendidos por este último.

Los bancos de depósitos no eran sancionados por su actividad fraudulenta, pues la ley del depósito bancario en Inglaterra declaró que los depósitos bancarios eran pasivos (deuda) de la institución y no se consideraban depósitos clásicos. Con fundamento en lo anterior, en ese país, los bancos de depósitos que aparecieron y desarrollaron posteriormente emitían certificados de depósito falsos. Las cortes confirmaron esta posición. En el caso Carr v. Carr (1811), el juez Sir William Grant resolvió que toda vez que el dinero había sido entregado al banco sin haber estado marcado (earmarked) en un saco sellado, la operación se convirtió en un préstamo en lugar de un depósito. Cinco años más tarde, en el caso Devaynes v. Noble, el juez Grant insistió que el “dinero” entregado al banco se convirtió inmediatamente en parte de sus activos generales y que la institución era meramente un deudor por esa cantidad. El caso clásico ocurrió en 1848 en la Casa de los Lores, en Foley v. Hill and Others. La resolución afirmó que el cliente del banco es únicamente su acreedor, “con una obligación adherida que surge de la costumbre de los banqueros de honrar los cheques del cliente”.

Estas resoluciones judiciales extendieron un cheque en blanco a los bancos. No obstante que el dinero, como lo reconoce Lord Cottenham, se “entregó en custodia al banco”, este puede virtualmente hacer cualquier cosa con el mismo; si por alguna razón no estuviera en posibilidad de restituir la cantidad depositada al cliente — es decir, de cumplir con su obligación contractual –, el banco se ubica en un supuesto de legítima insolvencia y no se le acusa de malversador o de ladrón descubierto infraganti. A Foley y a las decisiones judiciales previas les podemos echar gran parte de la culpa del fraudulento régimen de banca con reserva fraccionaria (fractional reserve banking) y de la desastrosa inflación de los dos siglos pasados. La legislación bancaria norteamericana fue construida a partir del concepto de Foley y las cortes han insistido que el depósito bancario es únicamente un contrato de deuda.

C. Banca con Reserva Fraccionaria.

La autorización a la banca de depósitos para emitir certificados de depósitos de oro falsos tuvo muchas consecuencias. En primer lugar, cualquier depósito de dinero pasa ahora a formar parte del balance general del banco. Durante el plazo del depósito, el oro o la plata se volvieron un activo propiedad del banco, con una obligación de redención como una supuesta deuda, no obstante instantánea a la vista (al momento en que se le solicite).

Vamos ahora a suponer que se crea (constituye) el Banco de Depósitos Rothbard. Abre sus puertas y recibe un depósito de $50,000 en monedas de oro del Sr. Martínez, quien en consideración a ese depósito recibe un certificado de depósito que puede ser redimido en cualquier momento. El balance general del Banco de Depósitos Rothbard quedaría como sigue:

No obstante que ya se abrió la posibilidad de una operación bancaria fraudulenta e inflacionaria, hasta este momento el Banco de Depósitos Rothbard no ha cometido fraude o participado en la generación de inflación alguna, pues continúa respaldando la totalidad de los certificados de depósito emitidos con el equivalente en monedas o lingotes de oro efectivamente descansando en sus bóvedas.

A la cantidad de efectivo (p.e., monedas de oro) conservado en las bóvedas del banco listo para su inmediata redención se le denomina “reservas”. Por lo tanto, a esta modalidad de banca de depósito honesta y no inflacionaria se le conoce como “banca sujeta a un coeficiente de caja del 100% para todos los depósitos bancarios a la vista y equivalentes (100 percent reserve banking)”; en este régimen el banco debe mantener todos sus certificados de depósito totalmente respaldados por oro o dinero. El coeficiente de caja a ser considerado es:

En nuestro ejemplo el coeficiente de caja es:

Sin importar la cantidad de oro que se deposite en los bancos, la oferta monetaria total permanece sin cambios, siempre que cada banco cumpla con el coeficiente de caja del 100% para todos los depósitos bancarios a la vista y equivalentes. Solo cambia la modalidad del dinero. Suponiendo que la oferta monetaria total del país es de $100,000,000 en monedas y lingotes de oro, de los cuales $70,000,000 están depositados en bancos, estando los certificados de depósitos totalmente respaldados por oro y siendo estos usados como sustitutos de oro en los intercambios monetarios. La oferta monetaria total del país (esto es, el dinero utilizado en las operaciones de intercambio o en circulación) sería:

$30,000,000 (oro) + $70,000,000 (certificados de depósito de oro)

La cantidad total del dinero sigue siendo $100,000,000; su modalidad (forma) cambia de monedas o lingotes de oro a certificados de depósito de oro.

Ahora se le presenta a la banca de depósito la irresistible tentación de defraudar y generar inflación: la de adoptar la modalidad de banca con reserva fraccionaria, en la que el total de las reservas de efectivo es igual a una cantidad inferior, en alguna proporción (fracción), a la suma de los certificados de depósito en circulación. Es poco probable que el banquero simplemente sustraiga el oro de sus depositantes y lo use en sus operaciones de consumo. En ese supuesto sería más difícil recuperarlo para entregarlo al depositante en el momento en que lo requiera — esa conducta correría el riesgo de ser considerada malversación de recursos. Lo que haría el banquero sería emitir certificados de depósito de oro falsos y otorgarlos en préstamo; eventualmente le sería pagado el principal más intereses. Así, súbitamente, la banca de depósito se convierte en banco prestamista; con la diferencia importante de que para el otorgamiento de préstamos a terceros no utiliza recursos propios (capital aportado por los dueños del banco o recursos recibidos en préstamo), sino el dinero depositado de sus clientes. Mientras tanto, los depositantes originales piensan que sus certificados de depósito están respaldos por dinero disponible en el momento en que decidan retirarlo. Este es el sistema de banca con reserva fraccionaria, en el que más de un certificado de depósito está siendo respaldado por la misma cantidad de oro u otro efectivo en las bóvedas del banco.

Parece claro que el moderno sistema de banca con reserva fraccionaria es un esquema de pirámide o estafa piramidal en la que certificados de depósito falsos son emitidos y puestos en circulación, como equivalentes de efectivo supuestamente depositado en las bóvedas de la banca de depósito. Así se ve esto en una cuenta T:

El Banco de Depósitos Rothbard emitió un certificado de depósito falso por $80,000 que puso en circulación con un préstamo al Sr. Manzano, incrementando así la oferta monetaria total de $50,000 a $130,000. La oferta monetaria aumentó por la cantidad precisa del préstamo –$80,000 — gracias a la operación de la banca con reserva fraccionaria. El sistema de “banca sujeta a un coeficiente de caja del 100% para todos los depósitos bancarios a la vista y equivalentes” ha sido reemplazado por uno de reserva fraccionaria, siendo el coeficiente de caja:

Por lo tanto, el sistema de banca con reserva fraccionaria es al mismo tiempo fraudulento e inflacionario; genera un aumento en la oferta monetaria a través de la emisión de certificados de depósito falsos. El dinero en circulación ha aumentado en una cantidad igual al monto de los certificados de depósitos emitidos en exceso a la cantidad de oro depositado en el banco. Existe ahora una cantidad de certificados de depósito en circulación mayor al monto de oro depositado.

La cantidad de $50,000 en monedas de oro anteriormente en circulación ha sido reemplazada por $130,000 en certificados de depósito. Mientras menor sea la fracción (porcentaje) de la reserva, mayor será la cantidad de dinero nuevo emitido — surge un esquema piramidal de reservas.

Los bancos comerciales — esto es, los bancos con reserva fraccionaria — crean dinero del aíre puro. Los bancos con reserva fraccionaria falsifican certificados de depósito, que posteriormente circulan entre el público como equivalente de dinero. Sin embargo, la ley no considera falsos estos certificados — no persigue esa actividad, pues la estima legal.

Una regla importante de toda sana administración financiera estipula que, en principio, la estructura de vencimientos (plazo) de los activos de una compañía, no debe ser superior a la estructura de vencimientos de sus pasivos. La banca con reserva fraccionaria no cumple con esta regla. Sus pasivos — certificados de depósitos — son redimibles a la vista, mientras que los préstamos vigentes a sus acreditados están sujetos a plazo — largo o corto. Así, los activos de la banca de depósito tienen vencimientos mayores a los de sus pasivos, que son a la vista (redimibles inmediatamente). En otras palabras, un banco se encuentra siempre inherentemente quebrado (insolvente); el banco de hecho llegaría a esa situación (quiebra) en el supuesto de que todos sus depositantes se dieran cuenta que el dinero que estiman disponible a la vista, en realidad no está totalmente disponible en las bóvedas del banco.

La estructura piramidal de los bancos es siempre la misma, sin importar lo que en ese momento se considere dinero en la sociedad (p.e., oro, papel moneda por decreto). Suponiendo que el oro ha sido prohibido como dinero y que ahora únicamente lo es el papel moneda impreso exclusivamente por el gobierno. El proceso de piramidal sigue siendo el mismo, excepto que ahora la base de la pirámide es el papel moneda en lugar de las monedas o lingotes de oro.

Al igual que en el caso de la cruda falsificación, el dinero nuevo — en forma de certificados de depósitos nuevos — no llega para todos de la misma manera. El dinero nuevo es inyectado en un momento determinado en el sistema económico — en nuestro ejemplo, Banco de Depósitos Rothbard lo emite e inmediatamente lo presta al Sr. Manzano — y entra así en la economía. El Sr. Manzano, digamos, usa los $80,000 en dinero nuevo para comprar maquinaria, el fabricante de la maquinaria compra materia prima, paga más a los trabajadores y cubre otros costos de producción. En la medida en que el dinero nuevo entra al sistema y cae en cascada, las curvas de la demanda de bienes o servicios particulares aumentan simultáneamente y los precios también suben. Mientras mayor sea la expansión del crédito bancario, mientras más dinero nuevo se inyecte al sistema, más fuerte será su efecto en el aumento de los precios. Una vez más, los primeros en recibir el dinero nuevo se benefician a costa de quienes lo reciben posteriormente — y todavía más a costa de quienes no reciben nada. Los primeros receptores — el banco y el Sr. Manzano — son los que se benefician en mayor medida y, al igual que en el caso de un impuesto o tributo oculto, los últimos receptores son despojados fraudulentamente de los recursos que en todo derecho les corresponde.

Por tanto, la banca con reserva fraccionaria, al igual que el papel moneda emitido por el gobierno o la falsificación técnica, es inflacionaria.

El crédito bancario puede sufrir una contracción al igual que una expansión. Lo que sube, posteriormente tiene que bajar. La expansión del crédito bancario debilita a los bancos y los deja expuestos, de diversas maneras, a la contracción de sus créditos.

Cuando la oferta monetaria se contrae, se genera una presión deflacionaria sobre los precios. Los precios se contraen a manera de efecto en cadena, como en el caso de la expansión monetaria que precedió a la contracción. Ante esta situación, Banco de Depósitos Rothbard, o cualquier otro banco con reserva fraccionaria, no se quedará tranquilo atestiguando la contracción de sus préstamos. ¿Por qué lo haría si los bancos generan dinero otorgando créditos inflacionarios?

Cuando es descubierto el estado de inherente insolvencia de los bancos, la gente tiende a buscar redimir sus depósitos (convertirlos a efectivo) y la presión de contracción se hace más severa. Cuando los bancos se ven en la necesidad de contraerse repentinamente, ejercen una presión sobre sus acreditados, tratan de acelerar sus créditos o se niegan a otorgar nuevos préstamos. La presión deflacionaria generaría una recesión — la consecuencia de la expansión inflacionaria.

Nótese la diferencia entre el sistema de banca con reserva fraccionaria y el patrón oro. Bajo el patrón oro, no hay virtualmente manera de que la oferta monetaria pueda disminuir, pues el oro es una mercancía de larga duración. Tampoco es muy probable que disminuya la cantidad de dinero papel moneda — emitido por el gobierno — en circulación; el único ejemplo raro sería un superávit presupuestal en el que el gobierno quemara el papel moneda que le regresa con el pago de impuestos. Sin embargo, la expansión del crédito de la banca con reserva fraccionaria es siempre frágil, pues mientras más mayor sea la creación inflacionaria de dinero nuevo, más posibilidad existe de que se sufra una contracción y la consecuente deflación. Todos los ciclos económicos (business cycles) se encuentran marcados por expansiones inflacionarias del crédito bancario. El modelo básico del ciclo económico entonces se hace evidente: la expansión del crédito bancario eleva los precios y genera una expansión económica, pero soportada por un fraudulento impuesto oculto para quienes reciben al último el dinero nuevo. Mientras mayor sea la inflación, mayor será la debilidad de los bancos; adicionalmente, mayor será la probabilidad de una posterior contracción crediticia que detone la liquidación de créditos e inversiones, quiebras y deflación (caída de precios).

D. Billetes Bancarios y Depósitos.

A lo largo de los siglos, han existido dos formas básicas de certificados de depósito de dinero. El primero y más obvio es el certificado escrito (impreso), un pedazo de papel en el que el banco de depósito promete pagar al tenedor una cierta cantidad de efectivo en oro o plata (o en papel moneda emitido por el gobierno). Esta forma escrita de certificado de depósito es denominada billete bancario (bank note). Por lo tanto, en los Estados Unidos de América antes de la Guerra Civil, cientos si no es que miles de bancos emitieron sus propios billetes, algunos en consideración al correspondiente depósito de oro, mientras que otras instituciones lo hicieron para extender créditos de reserva fraccionaria.

Cuando una persona llegaba a recibir un billete de $100 del Banco de New Haven (por haber depositado oro o como resultado de una operación comercial — la venta de un producto o servicio), el instrumento formaba parte de la oferta monetaria, al momento en que otras personas lo aceptaban sustituto, o equivalente, de oro. Cuando una persona utilizaba el billete de $100 del Banco de New Haven para comprar un producto vendido por un cliente del Banco de Hartford, este último acudía a su banco a intercambiar el billete de $100 del Banco de New Haven por uno equivalente del Banco de Hartford.

El billete bancario siempre ha sido la forma básica del certificado de depósito utilizado por el público en general. Sin embargo, posteriormente apareció otra modalidad usada por grandes comerciantes y otros depositantes sofisticados. En lugar de un certificado físico (tangible), el banco simplemente abría una cuenta de depósito en su contabilidad a favor y nombre del depositante. Así, cuando el Sr. Pedrero depositaba $10,000 en un banco y si así lo consentía, el banco le abría y registraba en su contabilidad una cuenta de depósito por $10,000. El pasivo del banco a favor del Sr. Pedrero no adoptaba la forma de un pedazo de papel, sino la de un registro contable que podía ser redimido en cualquier momento en efectivo. De manera confusa, estos registros contables fueron denominados “depósitos a la vista (demand deposits)”, no obstante que el billete bancario era, en la misma medida, un depósito a la vista, desde un punto de vista económico o legal. Cuando este depósito a la vista era utilizado en una operación de intercambio, en lugar de ser entregado físicamente algún documento a la contraparte respectiva, como el billete bancario, el depositante (Sr. Pedrero), instruía por escrito al banco transferirle su cuenta de depósito a su contraparte en la operación.

Por ejemplo, cuando el Sr. Pedrero compraba ciertas cabezas de ganado en $3,000 al Sr. Guerrero, el Sr. Pedrero instruía por escrito a su banco de depósito (Banco de Depósitos Rothbard) transferir $3,000 de su cuenta de depósito (registro contable) a la cuenta de depósito del Sr. Guerrero. La instrucción de una u otra manera establecía algo en los siguientes términos:

Este instrumento escrito se llama, por supuesto, cheque. Nótese que, en este caso, el cheque per se no está funcionando como sustituto de dinero. El cheque es simplemente una orden que transfiere el depósito a la vista de una persona a otra. El depósito a la vista — no el cheque — es el que funciona como dinero, pues es un certificado de depósito (aunque no por escrito) de dinero o efectivo.

El balance del Banco de Depósitos Rothbard se vería ahora así:

Con la compra del ganado, nada cambió en la oferta monetaria total en el país. El banco se adhiere a una política de coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista; todos sus pasivos están respaldados al 100% por efectivo depositado en las bóvedas. No hay ni fraude ni inflación.

Desde un punto de vista económico, el depósito a la vista y el billete bancario son diferentes modalidades tecnológicas de la misma operación: un certificado a la vista por efectivo depositado en un banco. Sus efectos económicos son los mismos y no hay razón alguna para que el sistema legal les dé un tratamiento distinto. Cada modalidad cuenta con sus propias ventajas y desventajas tecnológicas en el mercado. El billete bancario es más sencillo y tangible, además no requiere el mismo grado de sofisticación o confianza del tenedor. También implica menos trabajo para el banco, pues no requiere cambiar los nombres de los tenedores en sus registros contables; todo lo que necesita saber es la cantidad de billetes bancarios en circulación. Por otro lado, los depósitos a la vista tienen la ventaja de que se pueden emitir cheques por la cantidad exacta. También, en muchas ocasiones es más conveniente usar depósitos a la vista en operaciones de importantes cantidades, cuando manejar efectivo resulta complicado e inconveniente. Asimismo, existe mayor riesgo de pérdida por robo o accidente al portar efectivo, que cuando se tiene una determinada cantidad de dinero en los registros contables de un banco. En el libre mercado, todos estos factores llevan a que los usuarios de la banca de depósito sean clientes con muchos recursos en operaciones de cuantía importante.

Un banco puede emitir fácilmente certificados de depósito, fraudulentos e inflacionarios, en forma de depósitos en sus registros contables. El Banco de Depósitos Rothbard, en lugar de imprimir $80,000 en billetes bancarios y prestárselos al Sr. Manzano, puede simplemente abrir un nuevo registro contable a favor de ese cliente y acreditarle $80,0000, logrando así, por arte de magia y de una simple pincelada, incrementar en $80,000 la oferta monetaria total del país.

En el mundo real, en la medida en que se permitió el desarrollo de la banca con reserva fraccionaria, se eliminó la rígida separación entre la banca de depósito y la banca de préstamos; aparecieron entonces los llamados bancos comerciales. Estos bancos aceptan depósitos y prestan los recursos que reciben como capital y como préstamos. En el balance general, todos estos conceptos (partidas) están mezclados unos con otros. Una parte de las actividades del banco consistía en el legítimo y productivo otorgamiento en préstamo de recursos ahorrados u obtenidos en crédito; pero la mayor parte de sus actividades consistía en la fraudulenta e inflacionaria creación de certificados de depósito — sustitutos de dinero obtenido de la nada, para ser prestado con interés.

Así estaría el balance general de Banco de Depósitos Rothbard:

Lo más relevante resulta ser que Banco de Depósitos Rothbard tiene pasivos a la vista (demand deposits), pagaderos inmediatamente con la presentación del billete o certificado de depósito, por $1.8 millones, mientras que el efectivo en su bóveda listo para cubrir estas obligaciones alcanza únicamente los $300,000. Banco de Depósitos Rothbard está operando como banca con reserva fraccionaria, en la que la fracción de reserva (porcentaje) es:

o 1/6. Desde otro punto de vista, el capital social del banco — $200,000 — está invertido en préstamos, mientras que los restantes $1.5 millones en activos — préstamos — fueron fondeados con la creación de certificados de depósitos de dinero fraudulentos.

Banco de Depósitos Rothbard podría aumentar su capital social o emitir bonos (deuda) y después invertir los recursos en el otorgamiento de créditos adicionales. Sin embargo, esas legítimas operaciones de fondeo no afectarían la fracción de 1/6 o la cantidad de certificados de depósitos fraudulentos en circulación.

El requerimiento de que los bancos actúen como cualquier otro almacén de depósito y que mantengan sus pasivos a la vista completamente cubiertos (respaldados) — que lleven a cabo una banca libre sometida al coeficiente de caja del 100 por cien para los depósitos a la vista — pondría fin rápida y complementa al fraude, así como al ímpetu inflacionario de la banca moderna. Los bancos ya no podrían incrementar la oferta monetaria, pues ya no estarían realizando una operación que simplemente equivale a un fraude.

¿Qué tan inflacionaria sería una banca libre y sin restricciones, sin intervención gubernamental?

X. La Banca Libre y los Límites de la Banca de Préstamos Inflacionaria.

Para lo que viene vamos a asumir que los bancos no tienen que actuar como genuinos almacenes de depósito de dinero, que les está permitido actuar como deudores de sus depositantes, en lugar de depositarios que custodian la propiedad de terceros.

Definimos el sistema de la banca libre (system of free banking) como aquel en el que los bancos son tratados como cualquier otro negocio (compañía) en el libre mercado. Por lo tanto, no están sujetos a algún control o regulación gubernamental y la entrada al negocio bancario es completamente libre — sin barreras regulatorias. Existe una sola “regulación” gubernamental: que los bancos, como cualquier otro negocio, deben pagar sus deudas oportunamente o ser declarados insolventes y dejar de operar.

En resumen, en el sistema de la banca libre, los bancos son totalmente libres, hasta para llevar adoptar una reserva fraccionaria, pero deben redimir oportunamente sus billetes o depósitos a la vista; de lo contrario, serían forzados a cerrar sus puertas y liquidar sus activos.

Los promotores de la banca central han logrado convencer a la mayoría de la gente que el sistema de la banca libre implicaría bancos fuera de control, sujeto a agudas detonaciones inflacionarias en las que la oferta monetaria se incrementaría casi hasta el infinito.

En el sistema de la banca libre existen ciertos límites, estrictos e importantes, sobre la expansión crediticia inflacionaria. ¿Puede un banco imprimir billetes bancarios y emitir certificados de depósitos de la nada? Para estar en posibilidades de operar, todo banco debe crear confianza a lo largo de los años, con un sólido historial de pago oportuno de sus deudas con sus depositarios y tenedores de sus billetes — una reputación de no ser un banco generador de inflación.

Asimismo, existen otros límites importantes a la expansión inflacionaria monetaria en el sistema de la banca libre. Uno es la medida en que la gente esté dispuesta a utilizar billetes bancarios y depósitos. Cuando los acreedores y los proveedores insisten en extender crédito o vender productos en oro o papel gubernamental y se niegan a utilizar los bancos, la utilización del crédito bancario está extremadamente limitada.

Una medida más poderosa en contra de los bancos es el riesgo de una corrida bancaria (bank run) — la que ha puesto de rodilla a más de un banco. Una corrida bancaria ocurre cuando los clientes de un banco — sus depositantes y tenedores de sus billetes — le pierden confianza y empiezan a temer que en realidad la institución no tiene la capacidad de redimir sus depósitos a la vista. Rápidamente crece el número de depositantes y tenedores de los billetes bancarios que corren a las sucursales del banco para hacer efectivo sus depósitos. La corrida se intensifica y obliga al banco a cerrar sus puertas — no hay que olvidar que la banca con reserva fraccionario es inherentemente insolvente (insuficientes activos a corto plazo para hacer frente a sus pasivos a corto plazo).

La corrida bancaria es un mecanismo disciplinario implacablemente efectivo porque (a) una vez que empieza no puede pararse, y (b) sirve para resaltar la inherente debilidad e insolvencia de la banca con reserva fraccionaria. Las corridas bancarias se alimentan unas a otras — la corrida en un banco puede ocasionar la corrida en otro. Las corridas bancarias divulgan al público la esencia fraudulenta de la banca con reserva fraccionaria, su estructura piramidal, en la que en un determinado momento sólo unas cuantas personas pueden redimir sus depósitos — gracias a que la mayoría de los depositantes no hace lo mismo.

No obstante que la corrida bancaria constituye un sano freno para las operaciones de la banca inflacionaria, antes de que aparezca alguna hay espacio para una considerable expansión crediticia y la correspondiente inflación. No es una medida restrictiva que opera en todo momento — en general las corridas bancarias ocurren mucho después de que la inflación se consolidó y generó sus nocivos efectos.

Afortunadamente, si hay una restricción que opera en todo momento y que consiste simplemente en la existencia de un número limitado de clientes para cada banco. En un sistema de libre mercado, la clientela de cada banco está extremadamente limitada. La limitante permanente para los bancos en el sistema de banca libre consiste en el hecho de que quienes no son sus cuentahabientes, por definición, le requerirán al banco la redención de sus billetes y certificados de depósitos — pues querrán transferir los recursos al banco de su preferencia. Así, el sistema de la banca libre, aunque no considere fraudulenta la reserva fraccionaria, controla la inflación que este tipo de reserva puede generar.

Para un banco determinado (Banco A), los certificados de depósito de otro banco (Banco B) pagan intereses menores a los que podrían obtener de préstamos otorgados a sus clientes. Entonces, cuando al Banco A se le entrega en pago un certificado de depósito del Banco B, tiene un gran incentivo de requerir rápidamente al Banco B el pago del citado certificado. Por lo tanto, en el sistema de la banca libre, los bancos tienen todo que perder y nada que ganar conservando los billetes bancarios o los certificados de depósitos a la vista de otros bancos.

Debe quedar claro que mientras más rápido los acreditados de un banco expansionista gasten el dinero en productos de clientes de otros bancos — cuanto antes el dinero fluya hacia otros bancos — el banco emisor estará en mayores problemas. Más pronto le aparecerá la severa presión por redimir, incluso la insolvencia, al banco expansionista. Para la restricción de la banca inflacionaria, mientras más bancos existan en un país — menor el tamaño de la clientela de cada banco — mejor. Cuando los bancos cuentan con no muchos clientes, cualquier certificado de depósito pasará rápidamente a manos quienes no son cuentahabientes del banco emisor, generando un efecto devastador y una rápida insolvencia.

Cuando existen pocos bancos en un país — la clientela de cada uno de ellos es grande — el proceso inflacionario puede extenderse por largos periodos, mientras los clientes se intercambian unos con otros depósitos y certificados dentro del mismo banco.

Cuando en un país hay un solo banco, no existe la limitante que significan los clientes de otros bancos — todos los pagos en cheques o billetes bancarios son entre clientes del mismo banco. En este caso, el único límite o restricción a la expansión inflacionaria del crédito bancario es la pérdida generalizada de la confianza en que ese banco pueda redimir sus depósitos.

Hasta el momento no hemos considerado la presencia de otros países. En un país determinado, la restricción que significa la clientela de un banco puede no ser suficiente para limitar la expansión monetaria y crediticia del banco monopólico. Existe, sin embargo, el intercambio comercial y el movimiento de flujos de dinero entre países. El comercio internacional y flujos de dinero restringen, en alguna medida, la inflación crediticia bancaria en los países.

Asumiendo que todos los países están sujetos al patrón oro — cada país define su divisa (moneda) como alguna unidad del peso de oro –, vamos a analizar lo que sucedía cuando en un país, por ejemplo, Francia, un banco monopólico detonaba una expansión monetaria.

En la medida en que el número de francos en circulación aumentaba — el proceso inflacionario francés avanzaba –, la divisa comenzaba a salir del país. Los franceses compraban más productos o invertían en el exterior, lo que implicaba que derechos a recibir pagos del Banco de Francia se iban acumulando en bancos del extranjero. En la medida de que estos derechos crecían, los bancos extranjeros solicitaban al Banco de Francia el pago en oro de sus certificados de depósito — no había interés en tener documentos o derechos sobre francos. Los bancos extranjeros querían oro para invertirlo, gastarlo o crecer la estructura piramidal de sus propias reservas de oro. Crecía, así, la salida de oro de Francia hacia otros países y aumentaba la presión sobre el Banco de Francia — sus reservas de oro se caían de manera alarmante. El oro salía de Francia por el curso natural del comercio internacional y en respuesta a la expansión monetaria francesa. Eventualmente, la salida de oro forzaba al Banco de Francia a contraer sus préstamos y depósitos, y la deflación de la oferta monetaria y del crédito bancario golpeaba fuertemente a la economía francesa.

Este proceso de crecimiento y colapso (boom-and-bust) implicaba otro aspecto importante a considerar. Al existir solo un banco — o algunos cuantos –, había mucha oportunidad para la inflación monetaria. Durante un periodo de crecimiento, los bancos expandían la oferta monetaria y los precios aumentaban. En nuestro ejemplo, los precios de los productos franceses aumentaban por la inflación monetaria y se aceleraba la salida de oro. Los precios franceses aumentaban mientras que los precios en el extranjero no cambiaban, pues no había expansión del crédito bancario en esos otros países. El aumento de los precios en Francia volvía los productos franceses menos atractivos. Caía la exportación francesa y los propios franceses se inclinaban a comprar productos importados relativamente más baratos. Las importaciones de Francia aumentaban. La caída en las exportaciones y el crecimiento de las importaciones generaban un déficit en la balanza de pagos de Francia. Este déficit estaba acompañado por la salida de oro — se necesitaba oro para pagar las importaciones crecientes. El oro servía para cubrir la diferencia entre las importaciones (mayores) y las exportaciones (menores) — normalmente las exportaciones generaban moneda extranjera para pagar las importaciones.

Por todas estas razones, la inflacionaria expansión del crédito bancario en un país genera el aumento de los precios, así como la salida de oro y el déficit en la balanza de pagos con otros países. Eventualmente, la sangría de oro y el aumento en los requerimientos de pago al Banco de Francia lo obligan a contraer el crédito y reducir la oferta monetaria, lo que resulta en la caída de precios en Francia. En este periodo de recesión o de colapso, el oro fluye de regreso al país, por dos razones interrelacionadas: (a) la contracción del crédito significa que existen menos francos disponibles para comprar productos domésticos o extranjeros — caen las importaciones — y (b) la caída de los precios domésticos impulsa a los extranjeros a comprar más productos franceses, y a los franceses igualmente a privilegiar la compra de productos nacionales en lugar de extranjeros. Así, aumentan las exportaciones francesas y disminuyen las importaciones, el oro regresa y se fortalece la posición del Banco de Francia.

Lo anterior es una descripción de la esencia del famoso “mecanismo de flujo especie-dinero (specie flow price mechanism)” de Hume-Ricardo, que explica el funcionamiento del comercio internacional y los pagos en dinero en el “clásico patrón oro”. Describe cierto control a la inflación, mediante cambios en los precios y flujos de oro, que tiende a mantener los precios internacionales y las balanzas de pagos de cada país en equilibrio a largo plazo. Existen dos importantes aspectos de este análisis: primero, es una rudimentaria teoría del ciclo de negocios (business cycle), como fenómeno detonado por la inflación y la contracción del dinero y del crédito del sistema de banca con reserva fraccionaria, y segundo, explica el mismo mecanismo que impide que un banco no genere ilimitada inflación en un sistema de libre mercado.

El proceso Ricardiano de flujo especie-dinero explica que cuando un banco expandía el crédito y los pasivos a la vista, acababa perdiendo oro con otros bancos, lo que cortaba el proceso inflacionario y llevaba a una deflación y contracción crediticia. Cuando los bancos competían unos con otros, la tendencia en el mercado era que los bancos inflacionarios perdían oro — frente a los bancos más sólidos y no inflacionarios — y terminaban dejando de existir.

Conclusión: contrario a la propaganda y al mito, el sistema de la banca libre conduce a una moneda sólida (hard money) y permite limitada expansión del crédito bancario y banca con reserva fraccionaria. El temor de redimir los depósitos limita la expansión crediticia cualquier banco en este sistema.

XI. La Banca Central: La Eliminación de las Restricciones.

El sistema de la banca libre implica un régimen de dinero sólido y virtualmente nada de inflación. En contraste, el propósito esencial de la banca central (central banking) es usar el privilegio gubernamental para eliminar los límites impuestos por la banca libre a la inflación monetaria y crediticia.

El Banco Central es propiedad del gobierno — sujeto a la gestión gubernamental — o goza de privilegios especiales otorgados por el gobierno central. En cualquier caso, el Banco Central obtiene del gobierno el privilegio monopólico de emitir billete bancario o efectivo, mientras que a los bancos comerciales propiedad privada únicamente se les permite emitir pasivos a la vista, en forma de depósitos en cuentas de cheques.

Los bancos privados únicamente pueden obtener los billetes bancarios comprándoselos al Banco Central; esto es, vendiéndole al Banco Central diversos activos o retirando dinero de las cuentas de cheques que tengan en el Banco Central.

El Banco Central es el banco de los bancos, pues los bancos privados tienen cuentas de depósito (cheques) en el Banco Central. Estas cuentas de cheques o depósitos a la vista en el Banco Central se utilizan para comprar billetes bancarios cuando los propios depositantes de los bancos privados requieren retirar su dinero.

Para entender el funcionamiento del sistema de banca central, veamos el siguiente balance del Banco Martin:

Estamos ignorando los billetes del Banco Central conservados para operaciones diarias en las bóvedas del Banco Martin, que representan una proporción menor de la cuenta del Banco Martin en el Banco Central. El Banco Martin tiene poco o nada de oro. Una característica vital de la clásica banca central consiste en que, no obstante que rige el patrón oro, virtualmente la totalidad de las posiciones en oro de los bancos privados se encuentra depositada en el Banco Central.

El Banco Martin opera con reserva fraccionaria. Tiene $5 millones en certificados de depósito y un $1 millón en reservas en el Banco Central en una cuenta de cheques — los certificados de depósito a la vista en el Banco Central. La reserva fraccionaria del Banco Martin es 1/5 — una estructura piramidal de 5:1 sobre sus reservas.

Suponiendo que los depositantes en el Banco Martin busquen redimir en efectivo $500,000 en depósitos a la vista. El único efectivo que pueden recibir es el billete o papel moneda del Banco Central. El Banco Martin tiene que ir al Banco Central y retirar $500,000 de su cuenta de depósito. En este caso, las operaciones se registran como sigue:

En un régimen de banca libre, no obstante la mayor frecuencia con que los clientes busquen cambiar sus depósitos a billetes, no se requiere cambiar el total de la oferta monetaria. Cuando los clientes del Banco Martin cambian $500,000 en depósitos a la vista a billetes (o viceversa), únicamente cambia la forma o modalidad del pasivo bancario. En este caso, la necesidad de ir al Banco Central a comprar billetes conlleva el retiro de reservas del Banco Martin por una cantidad igual a la de los pasivos, lo que significa que disminuye su razón de reservas a depósitos. Ahora las reservas del Banco Martin en el Banco Central son $500,000 y sus depósitos a la vista alcanzan los $4,500,000; la citada razón se redujo de 1/5 a 1/9. Sin embargo, desde el punto de vista del Banco Central solo ha cambiado la forma de sus pasivos. Ahora debe $500,000 menos al Banco Martin en su depósito a la vista y ha impreso $500,000 en nuevos billetes (papel moneda) del Banco Central — cantidad que es ahora redimible en oro al público tenedor.

Si nada ha cambiado para el Banco Central, tampoco nada ha cambiado en la oferta monetaria total. En el país ahora hay $500,000 menos en depósitos del Banco Martin como parte de la oferta monetaria, compensados por $500,000 más en billetes del Banco Central. Ha cambiado la forma del dinero, no la cantidad total.

Este es el efecto inmediato de retirar en efectivo los depósitos bancarios — la razón de reservas a depósitos del Banco Martin disminuyó dramáticamente. En un sistema de banca central, un banco conserva una determinada razón de reservas a depósitos, por disposición de ley o por práctica de mercado. El Banco Martin para regresar a la razón de 1/5 debe contraer sus préstamos y vender activos hasta llegar al objetivo. Cuando sus reservas pasan de $1 millón a $500,000, Banco Martin buscará reducir sus depósitos a plazo de $4.5 millones a $2.5 millones. Lo hará dejando de renovar sus créditos, descontando sus cuentas por cobrar con otras instituciones financieras y vendiendo sus bonos y otros activos en el mercado.

Lo anterior también implica que Banco Martin ha contraído en $2.5 millones su contribución a la oferta monetaria total del país. El Banco Central tiene $500,000 adicionales en billetes en circulación entre el público, por una disminución neta de $2 millones en la oferta monetaria total.

En resumen, bajo un sistema de banca central, la demanda de efectivo — y la consecuente emisión de nuevos billetes — tiene el efecto paradójico de disminuir la oferta monetaria, por la necesidad de los bancos de mantener determinadas razones de depósitos a pasivos. En contraste, el depósito de efectivo del público tendrá un opuesto efecto inflacionario, pues al aumentar la razón de reservas a depósitos, los bancos pueden aumentar sus préstamos y las emisiones de nuevos depósitos. En caso de que cuentahabientes decidan depositar en sus cuentas de cheques $500,000 en billetes del Banco Central, el balance del Banco Martin cambiará como sigue:

Entonces el Banco Martin deposita los $500,000 en el Banco Central, lo que aumenta su cuenta de depósito en el Banco Central (Paso 2), según se muestra a continuación:

Los bancos buscarán regresar a la razón de reservas a depósitos de 1/5. Las cantidades que exceden esa razón legal o acostumbrada, pueden usarse para generar ingresos creando dinero nuevo y extendiendo préstamos. Después del Paso 2, la razón de reserva fraccionaria del Banco Martin es $1.5/$5.5, poco más de 27%, en comparación con la razón preferente de 20%. Por tanto, el Banco Martin expandirá sus préstamos y emitirá nuevos depósitos hasta regresar a su preferida razón de 1/5. El Banco Martin re-establecerá una estructura piramidal de 5:1 sobre sus nuevas reservas totales de $1.5 millones. El resultado de esto será (Paso 3):

El Banco Martin ha crecido su contribución a la oferta monetaria en $2,500,000, en adición a los $5,000,000 originales. Por lo que respecta al Banco Central, sus billetes en circulación disminuyeron en $500,000. El Banco Martin uso esa cantidad para incrementar su cuenta de depósito en el Banco Central. Los $500,000 billetes entregados al Banco Central, fueron simplemente retirados y quemados — los documentos de pago regresaron a su emisor. El balance del Banco Central ha cambiado como sigue:

Como resultado del depósito en efectivo de $500,000, el Banco Martin pudo crear $2,500,000 en nuevos depósitos bancarios y dejaron de circular $500,000 en billetes del Banco Central. El resultado neto fue un incremento de $2,000,000 en la oferta monetaria. De manera paradójica, una disminución en el papel moneda en circulación llevó a una expansión múltiple en la oferta monetaria (papel moneda + depósitos bancarios a la vista) en el país.

La oferta monetaria total únicamente incluye el dinero en manos del público (depósitos a la vista + papel moneda emitido por el Banco Central). No incluye los depósitos a la vista de los bancos en el Banco Central o el efectivo en bóvedas de los bancos, toda vez que este dinero sirve simplemente como reserva de los componentes de la oferta monetaria. Se estaría contabilizando doble, si se incluye el efectivo o los depósitos interbancarios como parte de la oferta monetaria. Igualmente se estaría contabilizando doble, cuando se incluyen el oro en los bancos y los certificados de depósito de oro como parte de la oferta monetaria. Los certificados de depósitos son subrogados de las reservas, por lo que estas últimas tampoco se incluyen en una cuenta de la oferta monetaria.

En un régimen de banca central, la oferta monetaria total, M, es igual al efectivo en manos del público más los depósitos a la vista propiedad del público. El efectivo, por el otro lado, consiste en monedas o lingotes de oro entre el público, más los billetes emitidos por el Banco Central.

Así, M = oro en el público + billetes del Banco Central en el público + depósitos a la vista de los bancos comerciales. Cuando se deroga el patrón oro, las monedas oro (dólar oro, franco oro) ya no forman parte de la oferta monetaria, por lo que: M = billetes del Banco Central + depósitos a la vista.

Incluso en un régimen de banca central, cuando el público no está dispuesto a conservar dinero en forma de billetes bancarios e insiste en utilizar oro, el potencial inflacionario del sistema bancario es limitado. Igualmente cuando el público insiste en conservar billetes en lugar de depósitos, la expansión de la banca con reserva fraccionaria estaría limitada. Mientras más dispuesto esté el público en mantener cuentas de cheques en lugar de efectivo, mayor es el potencial inflacionario del sistema de banca central.

El Banco Central — por lo menos bajo el patrón oro — puede todavía quebrar en caso de que el público insista redimir en oro sus depósitos y los billetes del Banco Central. Sin embargo, esa quiebra se hace menos probable por el prestigio que el gobierno le confiere al Banco Central y porque se le confiere el privilegio monopólico de la emisión de billetes, la citada quiebra resultaría poco probable. Asimismo, en la mayoría de los países el gobierno ha conferido otro privilegio crucial al Banco Central: el darle a sus billetes el poder liberatorio para todas las obligaciones en numerario. Por lo tanto, si A ha contratado con B una deuda de $10,000 en dinero (numerario), B tiene que aceptar el pago en billetes del Banco Central; no puede insistir en, por ejemplo, recibir en pago monedas o lingotes de oro. Todo esto es importante para el fortalecimiento del Banco Central y de sus asociados, los bancos comerciales.

Bajo el patrón, hasta 1933 hubieron frecuentes corridas bancarias. Al amparo del sistema de la banca central, en comparación con el de la banca libre, el Banco Central está listo para en cualquier momento para aplicar su prestigio y recursos en la función de prestamista de última instancia (lender of last resort) — como lo denominó el inglés Walter Bagehot a mediados del siglo 19 –. En la tradición del sistema de banca central, el Banco Central siempre está atento a rescatar los bancos en problemas, suministrándoles reservas con la compra de activos o la extensión de préstamo.

Al igual que en el sistema de la banca libre, cuando un banco genera expansión crediticia se enfrenta al riesgo de que los otros bancos busquen redimir sus depósitos (pago — liquidación). Pero ahora, bajo el cuidado del Banco Central, todos los bancos pueden participar conjuntamente en la expansión crediticia, por encima de las reservas que ese Instituto Central inyecta a todo lo largo del sistema bancario. Cuando el Banco A y el Banco B aumentan sus reservas y expanden el crédito más allá de estas últimas, ninguno perderá reservas en el neto con el otro, pues los depósitos redimidos en uno se compensan con los depósitos redimidos en el otro.

Por la centralización del oro y, especialmente, la facultad monopólica de emitir de billetes, el Banco Central puede asegurarse que todos los bancos comerciales expandan el crédito de manera uniforme y armónica. El Banco Central elimina el dinero sólido (no inflado) y lo sustituye con una inflación crediticia bancaria coordinada. El Banco Central funciona como un mecanismo de cartelización para la coordinación de los bancos comerciales, a efectos de que puedan eludir las restricciones propias del libre mercado y del sistema de la banca libre y generar inflación uniformemente. Los bancos no sufren bajo el control del Banco Central. El Banco Central es el pasaporte a la inflación y al dinero fácil.

En la medida en que los bancos se liberan, gracias al Banco Central, de las limitaciones de la banca libre, tales como las corridas bancarias y las solicitudes de redimir de los otros bancos, la única restricción a la inflación crediticia que resta, es la razón de reserva mínima legal o acostumbrada que un banco debe mantener de (reservas totales/depósitos totales) — en los Estados Unidos de América, los requerimientos de reservas legales (legal reserve requirements). En todo momento, excepto en los más inusuales, los bancos, sujetos únicamente a los requerimientos de reservas, establecen estructuras piramidales (otorgan créditos) hasta la cantidad máxima permitida, por arriba de sus reservas totales (estructuras piramidales al máximo).

Agregando todos los bancos comerciales de un país en una cuenta T, considerando la cuenta T del Banco Central y asumiendo que: (i) el total de las reservas de los bancos, en la modalidad de depósitos a la vista en el Banco Central, aumenta $1,000 millones; (ii) la razón de reserva legal mínima es 1/5, y que los bancos tienen como práctica mantener una estructura piramidal al máximo, esto es, una estructura piramidal de 5:1 por arriba del total de las reservas:

Al aumentar las reservas de los bancos comerciales (+ $1,000 millones), crece la fracción de reservas totales a depósitos a la vista de los bancos y estos pueden expandir sus créditos por otros $4,000 millones y consecuentemente sus depósitos a la vista por un total de $5,000 millones. Los bancos logran lo anterior emitiendo nuevos depósitos a la vista de la nada (out of thin air) y otorgando créditos o comprando cuentas por cobrar con ese “dinero nuevo” (como se ejemplifica a continuación):

Un aumento de $1,000 millones en el total de las reservas de los bancos comerciales llevó a un incremento de $5,000 millones en depósitos a la vista y, por tanto, en la oferta monetaria total del país.

Cuando los bancos mantienen una estructura piramidal a tope, el monto del crecimiento de los depósitos por arriba de las reservas puede ser conocido: es el inverso del requerimiento de reserva mínima. Cuando el requerimiento de reserva legal es 1/5 (total de reservas/total de depósitos a la vista), los bancos pueden contar con una estructura piramidal de 5:1 por encima de las nuevas reservas. Cuando el requerimiento de reserva legal es 1/10, los bancos pueden tener una estructura piramidal de 10:1 por arriba de las nuevas reservas. Al monto de nuevos depósitos que los bancos pueden crear sobre las reservas se le conoce como el multiplicador del dinero (money multiplier), que es el inverso del requerimiento de reserva. En resumen: Multiplicador del Dinero (MMmoney multiplier) = 1/requerimiento de reserva. Cuando los bancos lo usan completamente extendiendo créditos, se puede alterar la ecuación de la oferta monetaria del país como sigue: D = Efectivo + (total de reservas bancarias x MM).

Como los bancos generan utilidades creando dinero nuevo y prestándolo, mantienen una estructura piramidal a tope (es decir, otorgar todos los préstamos que se puedan en función del requerimiento de reserva mínima o legal), a menos que existan condiciones inusuales.

El requerimiento de reservas y el total de las reservas, son factores determinantes de la oferta monetaria en un régimen de banca central. El Banco Central puede modificar la oferta monetaria manipulando y controlando los requerimientos de reserva o el total de las reservas de los bancos comerciales.

En los Estados Unidos de América, la legislación del Congreso y los dictados de la Junta de Gobierno de la Reserva Federal se combinan para determinar los requerimientos de la reserva legal.

Veamos lo que sucede cuando cambia el requerimiento de la reserva legal. Suponga que la Fed reduce a la mitad el requerimiento de reserva legal, de 20% a 10%. A continuación se presenta un hipotético balance general de bancos comerciales, con una estructura piramidal al máximo del multiplicador de dinero de 5:1:

Los bancos mantienen una estructura piramidal a tope, con reservas totales por $10,000 millones (reserva legal del 20%) y depósitos a la vista por $50,000 millones. Cuando la Fed baja la reserva legal a 10%:

Por la reducción de la reserva legal, los bancos comerciales expandieron en $50,000 millones los préstamos (cuentas por cobrar), aumentando consecuentemente los depósitos a la vista en $50,000 millones. El total de los depósitos a la vista en el país alcanzó loa $100,000 millones y la oferta monetaria total se expandió en $50,000 millones.

El Banco Central puede hacer crecer (inflar) la oferta monetaria reduciendo el requerimiento de reserva fraccionaria. El aumento del requerimiento de reserva es una medida de contracción y deflacionaria; la disminución de la reserva es una medida inflacionaria.

XII. Banca Central: La Determinación de las Reservas Totales.

¿Qué determina el nivel del total de las reservas bancarias en un momento dado? Existen diversos factores determinantes, que pueden ser agrupados en dos clases: (a) los controlados por las acciones del público o el mercado y (b) los controlados por el Banco Central.

A. La Demanda de Efectivo.

La demanda de efectivo (billetes o papel moneda) es la acción más importante del público que determina el total de las reservas bancarias. Una mayor demanda de efectivo ejerce una presión de contracción, mientras que una menor demanda de efectivo suma a la inflación de la oferta monetaria. A continuación se muestra un hipotético sistema bancario, con una razón de reserva del 20% y una estructura piramidal a tope:

Las “Reservas” en la columna de activos de los Bancos es por supuesto exactamente igual a los “Depósitos a la Vista de los Bancos” en la columna de Pasivos & Capital del Banco Central, pues son lo mismo. Los billetes del Banco Central en circulación alcanzan los $15,000 millones. Entonces, la oferta monetaria total del país consiste de depósitos a la vista más los billetes del Banco Central, o $50,000 millones + $15,000 millones = $65,000 millones.

Suponiendo que el público quiere retirar $2,000 millones de sus depósitos a la vista. Para obtener efectivo (billetes del Banco Central), los bancos tienen que acudir al Banco Central para retirar $2,000 millones de sus depósitos a la vista en ese Instituto Central. El impacto inicial se puede explicar de la siguiente manera:

En resumen, los depositantes demandan $2,000 millones en efectivo; los bancos acuden al Banco Central para comprar $2,000 millones y el Banco Central imprime $2,000 millones en nuevos billetes y se los entrega a los bancos.

La oferta monetaria total permanece sin cambios, pues si bien los depósitos a la vista disminuyeron $2,000 millones, los billetes del Banco Central en circulación aumentaron la misma cantidad. La composición de la oferta monetaria ha cambiado, pero no el total — sigue siendo $65,000 millones.

Las reservas también disminuyeron $2,000 millones. Como las reservas bajaron y los bancos mantienen una estructura piramidal al máximo, estos deben contraer sus préstamos y los depósitos a la vista hasta cumplir la razón de reserva legal. Como resultado de esto, los préstamos bancarios se deben contraer $8,000 millones, para que la caída en las reservas sea compensada por una disminución de cinco veces en el total de los depósitos. En resumen, la caída en las reservas por $2,000 millones debe ser compensada por una reducción de $10,000 millones en depósitos a la vista. A continuación se incluye el balance general que refleja todo lo anterior:

El eventual resultado de una mayor demanda de efectivo ($2,000 millones) es una caída de $10,000 millones en depósitos, que resulta de la disminución de $2,000 millones en reservas bancarias. La oferta monetaria total se contrajo $8,000 millones. Por tanto, una mayor demanda de efectivo produce una igual caída en las reservas, lo que disminuye el total de los depósitos a la vista y reduce la oferta monetaria total.

Por el otro lado, si cae la demanda de efectivo y se pone más dinero a disposición de los bancos, sucede exactamente lo inverso. Suponiendo que el público decide tomar $2,000 millones en billetes del Banco Central para depositarlos a la vista en los bancos (cuentas de cheques).

En este caso, los depósitos a la vista aumentan $2,000 millones y los bancos lo depositan en el Banco Central, aumentando sus reservas en $2,000 millones. Los $2,000 millones en viejos billetes del Banco Central regresan así a las bóvedas del Instituto Central, donde son quemados o de alguna otra forma retirados. Lo anterior se refleja de la siguiente manera:

En resumen, el resultado inmediato de que el público deposite $2,000 millones en efectivo en los bancos es el aumento de $2,000 millones en el total de las reservas bancarias, mientras que la oferta monetaria total permanece igual (solo cambia la composición entre depósitos a la vista y efectivo).

Al recibir nuevas reservas, los bancos expanden el crédito, prestando nuevos depósitos a la vista que han creado de la nada. Los bancos establecen estructuras piramidales de depósitos por encima de las nuevas reservas en términos del multiplicador de dinero (5:1). El resultado de lo anterior se describe a continuación:

Los depósitos del público en los bancos por $2,000 millones aumentan las reservas en la misma cantidad; el aumento de las reservas permite a los bancos una estructura piramidal de depósitos de $8,000 millones adicionales, mediante el crecimiento de préstamos (cuentas por cobrar) por $8,000 millones. Los depósitos a la vista han subido, por lo tanto, $10,000 millones por la disminución del efectivo en manos del público. La oferta monetaria total ha aumentado $8,000 millones con la disminución de $2,000 millones de billetes del Banco Central.

El efectivo en manos del público es un factor de la disminución de las reservas bancarias. Cuando la cantidad de efectivo en manos del público aumenta, las reservas bancarias inmediatamente disminuyen en la misma cantidad. Cuando disminuye la cantidad de efectivo en manos del público, las reservas bancarias inmediatamente aumentan en la misma cantidad. El movimiento en las reservas bancarias es igual e inverso al cambio en la cantidad del efectivo en manos del público. Mientras más efectivo tenga el público en sus manos, mayor será el efecto anti-inflacionario, y viceversa.

La demanda de efectivo del público puede verse afectada por muchos factores. La pérdida de confianza en los bancos intensificará, por supuesto, la demanda de efectivo, hasta el punto de llevar a la quiebra a los bancos por corridas bancarias. No obstante la reputación y los recursos del Banco Central, las corridas bancarias han sido una notoria barrera para la expansión del crédito bancario.

Un poderoso factor para la caída de la demanda de efectivo ha sido el crecimiento de los sistemas de compensación (clearing systems) y de instrumentos tales como las tarjetas de crédito. La gente necesita portar menos efectivo que antes. Por otro lado, el crecimiento de la economía subterránea, para evadir el impuesto sobre la renta y otras formas de regulación gubernamental, conlleva un aumento en el uso del efectivo, para realizar operaciones que no aparecen en los registros contables de ningún banco regulado por el gobierno.

B. La Demanda de Oro.

El aumento de la demanda de oro es otro factor para la disminución de las reservas bancarias; la caída en la demanda de oro tiene el efecto opuesto. Bajo el patrón oro y con la existencia de un Banco Central (como en los Estados Unidos de América de 1913 a 1933), los bancos comerciales depositan casi la totalidad del oro en el Banco Central, aumentando así sus reservas. El aumento en la demanda de oro del público opera de manera similar a una mayor demanda de billetes del Banco Central. Para obtener oro, el público acude a los bancos y retira sus depósitos a la vista, solicitando oro a cambio. Los bancos deben acudir ante el Banco Central para obtener oro mediante el retiro (disminución) de sus reservas.

El aumento en la demanda de oro disminuye las reservas bancarias (por la misma cantidad) y genera un efecto deflacionario sobre la cantidad de dinero bancario existente. Por el contrario, una disminución de la demanda de oro del público aumenta (en la misma cantidad) las reservas bancarias y genera un efecto inflacionario, dependiendo del multiplicador del dinero.

Todo lo anterior ha explicado como el público, a través de la demanda de oro o de efectivo en forma de billetes del Banco Central, ayuda a determinar las reservas bancarias — el monto de disminución de las reservas depende del aumento en la citada demanda. Sin embargo, el Banco Central cuenta con mecanismos para determinar las reservas del sistema bancario.

C. Préstamos a los Bancos.

El Banco Central puede expandir o contraer las reservas bancarias, aumentando o reduciendo sus préstamos vigentes de reservas a los bancos comerciales.

En los Estados Unidos de América, existen dos formas por virtud de las cuales la Reserva Federal otorga préstamos a los bancos: descuentos (discounts) y avances (advances). Los descuentos, la principal forma de préstamos al inicio del Sistema de la Reserva Federal, son compras temporales (redescuentos — rediscounts) de cuentas por cobrar (IOUs) o descuentos propiedad de los bancos. En la actualidad casi la totalidad de los préstamos son avances (advances) sobre colateral en forma de valores del gobierno de los Estados Unidos de América. Los bancos usan estos préstamos para sortear dificultades, usualmente la constitución temporal de reservas que habían caído por debajo de la razón requerida. Los préstamos son de corto plazo — una semana o dos — y los bancos generalmente buscan salir lo antes posible de estas deudas con la Fed. A los bancos no les acomoda deberle a la Fed y la gusta estar en continua, cuasi-permanente deuda con la Fed, y la Fed desalienta el uso de este tipo de recurso.

Más adelante se describe un caso en el que el Banco Central otorgó un préstamo de $ 1 millón de reservas al Banco Cuatro Esquinas, por un plazo de dos semanas:

El Banco Central otorgó un préstamo al Banco Cuatro Esquinas, acreditando recursos a la cuenta de cheques que ese banco comercial tiene en el propio Instituto Central. Las reservas del Banco Cuatro Esquinas crecieron $ 1 millón, compensado con un pasivo (cuenta por pagar) a favor del Banco Central de $ 1 millón y pagadero en dos semanas.

Cuando el pasivo llega a su vencimiento, ocurre lo contrario. El Banco Cuatro Esquinas paga su deuda debitando $ 1 millón de su cuenta en el Banco Central. Sus reservas disminuyen en el monto debitado y la cuenta por pagar del Banco Cuatro Esquinas es cancelada. Las reservas totales en el sistema bancario, que crecieron $ 1 millón cuando se otorgó el préstamo, disminuyen $ 1 millón dos semanas más. Los préstamos del Banco Central a los bancos comerciales son un factor de crecimiento de las reservas bancarias.

Estos préstamos de corto plazo también inciden en el proceso inflacionario de los bancos. Los sirven para incrementar las reservas y detonar un aumento inflacionario en la oferta monetaria.

Los préstamos que otorga la Reserva Federal a los bancos constituyen un elemento menor de las operaciones del Banco Central en los Estados Unidos de América. Otra razón para lo anterior fue el crecimiento del mercado de fondos federales (federal funds market). En ese mercado, los bancos con excedentes en reservas, las prestan de un día a otro (overnight) a bancos con reservas insuficientes. La mayor parte del préstamo de reservas de bancos se hace en la actualidad en el mercado de fondos federales en lugar de a través de lo que se conoce como la ventana de descuento (discount window) de la Reserva Federal.

Cuando la Reserva Federal quiere alentar el uso de sus préstamos, reduce la tasa de redescuento (rediscount rate) o tasa de descuento (discount rate) que cobra a los bancos. Cuando busca inhibir el uso de sus préstamos, aumenta la tasa de descuento. Bajas tasas de descuento estimulan préstamos y mayores reservas; altas tasas generan lo opuesto. Por tanto, se estiman pro-inflacionarias las bajas tasas de descuento — mientras que las altas se consideran lo contrario.

D. Operaciones de Mercado Abierto.

Llegamos al método más importante por el que el Banco Central determina el monto total de las reservas bancarias y, consecuentemente, de la oferta monetaria total. En los Estados Unidos de América, la Fed con este mecanismo determina el total de las reservas bancarias y de los depósitos bancarios a la vista — con una estructura piramidal por arriba de las reservas. Este método consiste en las operaciones de mercado abierto (open market operations).

El concepto mercado abierto, en este contexto, no se refiere a un mercado libremente competitivo opuesto a un mercado monopólico. Simplemente significa que el Banco Central participa en el mercado comprando o vendiendo activos. La compra de cualquier activo es una compra en mercado abierto (open market purchase); la venta es una venta en mercado abierto (open market sale).

Para ver cómo funciona este proceso, asumamos que el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, por alguna razón desconocida, decide comprar un escritorio en $ 100. ¿Cómo paga el escritorio? Gira un cheque por $100. ¿De dónde saca el dinero para pagar el cheque? El Banco Central crea los $100 emitiendo el cheque. Los $100 constituyen un nuevo pasivo que crea a su cargo de la nada. Este nuevo pasivo se crea con base en la ilimitada facultad de la Fed de falsificar (legalized counterfeiting). Si alguien demanda el pago en efectivo, la Fed alegremente imprime un nuevo billete de $100.

Lo único que se puede hacer con ese cheque es depositarse en un banco comercial. Al depositarse (p.e., en Citibank), aumenta un depósito a la vista en Citibank y éste, a su vez, lo entrega a la Fed y crece en $100 su reserva en el Banco Central. Claramente la Fed giró un cheque a su cargo. Al depositarse el cheque en Citibank y éste depositarlo en la Fed (aumentando incrementando sus reservas), se incrementó en $100 la oferta monetaria total. Así, Citibank podrá extender más créditos y depósitos a la vista por arriba de esas nuevas reservas, dependiendo de la razón de reserva obligatoria (del multiplicador del dinero). Por ejemplo:

Las operaciones de compra de mercado abierto son un factor de crecimiento de las reservas bancarias (en la práctica el más importante).

Las operaciones de venta de mercado abierto tienen precisamente el efecto contrario. Supongamos que la Fed decide subastar ciertos muebles viejos y se le compran en $100 con un cheque de Citibank. En este caso, el depósito a la vista en Citibank del comprador disminuye $100, pues Citibank lo debe pagar cuando la Fed lo presenta para cobro. Citibank lo paga disminuyendo sus reservas en la Fed por una cantidad igual a $100.

La oferta monetaria total se redujo en $100. Igualmente, las reservas bancarias en la Fed se redujeron en la misma cantidad, lo que obliga una contracción equivalente a $100 multiplicado por el multiplicador de créditos y depósitos bancarios.

Si las operaciones de la Fed de compra de mercado abierto son un factor de crecimiento de las reservas, las operaciones de venta de mercado abierto son un factor de contracción. Desde el punto de vista de la oferta monetaria, no hace diferencia qué tipo de activo compra la Fed; lo único que importa es que la Fed gira un cheque (operaciones de compra) o que alguien le gira un cheque a la Fed (operaciones de venta). De hecho, conforme al Monetary Control Act of 1980 (Ley de Control Monetario de 1980), la Fed cuenta con la capacidad irrestricta de comprar el activo que quiera y por la cantidad que estime conveniente — ya sea acciones de compañías, bonos, o divisas extranjeras. El tipo de activo que sistemáticamente compra la Fed son los instrumentos de deuda emitidos por el gobierno de los Estados Unidos de América. Estos bonos gubernamentales cuentan con el mercado más grande y líquido. No hay problemas de liquidez o en la ejecución de la compra o venta de estos instrumentos.

Por tanto, para detener los procesos inflacionarios, únicamente se necesita emitir una ley que prohíba a la Fed volver a comprar activos — claro, lo ideal sería abolir todo el sistema de Banca Central.

Veremos ahora como cuando la Fed compra un bono gubernamental, se aumentan las reservas por el monto de la compra.

Supongamos que la Fed compra $1,000,000 en bonos gubernamentales a un intermediario privado de bonos (Jones & Co.). (Los bonos no forman parte de una nueva emisión, fueron previamente emitidos por el Tesoro y comprados por individuos, corporaciones, o instituciones financieras):

La Fed paga los bonos gubernamentales girando un cheque de $ 1 millón a su cargo. Sus activos aumentan en $ 1 millón, cantidad compensada por pasivos en forma del depósito de dinero creado a partir del cheque girado por la Fed. Jones & Co. solamente puede depositar el cheque en un banco comercial (p.e, en Citibank). Citibank deposita el cheque en la Fed y a obtiene una nueva reserva por $ 1 millón, sobre la que puede generar una estructura piramidal de acuerdo con el respectivo multiplicador de dinero.

La compra de $ 1 millón en bonos que la Fed celebró con un intermediario privado resultó en un aumento de $ 1 millón en el total de reservas bancarias, sobre el que los bancos pueden extender préstamos y crear depósitos a la vista — en una estructura piramidal.

Cuando la Fed compra los bonos directamente de los bancos comerciales, el aumento en las reservas bancarias es el mismo. Cuando la Fed compra bonos directamente de un banco, no hay un aumento inicial en los depósitos a la vista en el banco comprador o en los activos o pasivos totales de los bancos. Pero lo importante es que las reservas de Citibank, una vez más, crecieron por la venta en el mercado abierto de bonos por $ 1 millón a la Fed y el sistema bancario puede rápidamente establecer una estructura piramidal de préstamos y depósitos por arriba de las nuevas reservas.

Por tanto, las palancas que generan el aumento en el total de las reservas bancarias y que son operadas por la Reserva Federal (es decir, el Banco Central), son: las operaciones de compra de mercado abierto y los préstamos a los créditos, siendo el primero el más importante. El público, aumentando su demanda de efectivo (y de oro bajo el patrón oro) puede reducir las reservas bancarias por el mismo monto.

XIII. Banca Central: El Proceso de la Expansión del Crédito Bancario.

A. Expansión de Banco a Banco.

Hasta ahora hemos visto la manera en que los bancos, en conjunto, establecen una estructura piramidal por arriba de sus reservas, en términos del respectivo multiplicador del dinero. No hemos revisado a detalle la forma en que un banco establece una operación piramidal por arriba de sus reservas. Si únicamente hubiera un banco comercial en el país, con miles de sucursales, no habría problema. Cuando la Fed compra $1 millón en bonos y las reservas bancarias aumentan en esa cantidad, este banco monopólico simplemente presta $4 millones más, subiendo el total de sus depósitos a la vista a $5 millones adicionales. El banco simplemente obtendría de la nada los $4 millones adicionales, es decir, abriendo cuentas de depósito y permitiendo que se giren cheques sobre las mismas. No habría problema de compensación interbancaria, toda vez que todas las personas y compañías en el país tendrían cuentas en el mismo banco. Por lo tanto, si el banco monopólico presta $2 millones a General Motors, GM lo usa para pagar a alguna persona o compañía con cuenta en ese banco. De esta manera, el $1 millón en nuevas reservas puede generar un incremento de 5:1 en préstamos y depósitos.

Cuando se tiene un sistema bancario competitivo, con muchos bancos comerciales: ¿Cómo puede expandir un banco individual? ¿Cómo la existencia de la Fed permite a los bancos darle la vuelta a las férreas restricciones a la expansión crediticia inflacionaria impuestas por un régimen de libre banca?

Para responder estas preguntas, debemos examinar el proceso de expansión crediticia en un sistema de banca central. Supongamos que la Fed compra un bono por $1,000 a Jones & Co., y Jones & Co. deposita esa cantidad en el Banco A, Citibank. Los depósitos a la vista de Jones & Co. (oferta monetaria) aumentan en $1,000 y las reservas de Citibank también suben en la misma cantidad.

Citibank no puede simplemente aumentar depósitos a la vista por otros $4,000 y otorgarlos en préstamo por tiempo indefinido. Por algún tiempo corto lo puede hacer y mantenerse en la razón mínima requerida de reserva/depósito de 20%. Supongamos que los $4,000 son otorgados en préstamo a R.H. Macy & Co. y que éste lo usa para pagar muebles que compró a Smith Furniture Co., un cuentahabiente en ChemBank. Smith Furniture Co. deposita el cheque de Macy’s, librado contra Citibank, en su cuenta bancaria en ChemBank. ChemBank después solicita a Citibank le liquide los $4,000. Citibank no tiene los $4,000 — sus reservas únicamente llegan a $1,000 — y la solicitud de liquidación lo llevaría a la quiebra técnica. A continuación se ilustran las dificultades a las que se enfrentaría Citibank en este caso, derivadas de la existencia de bancos competidores:

Cuando los depósitos a la vista en Citibank eran propiedad de Macy’s, su cliente, no había problema (Macy’s era depositante — acreedor de Citibank — y acreditado — deudor de Citibank — por la misma cantidad). Pero ahora, no por una pérdida de la confianza o por una repentina demanda de efectivo, sino por el curso ordinario de los negocios u operaciones, los depósitos a la vista de Macy’s fueron transferidos a ChemBank y este último demanda reservas ante la Fed para su liquidación. Citibank es insolvente al no tener suficientes reservas que entregar.

Por tanto, un banco no puede establecer una estructura piramidal de 5:1 por encima de sus nuevas reservas. Si bien no puede expandir 500% por encima de sus reservas, puede expandir de manera más moderada y cautelosa. De hecho, para mantenerse dentro de los requerimientos de reservas ahora y en el futuro previsible, el banco expande no en 500%, sino en 1 menos el requerimiento mínimo de reserva (20%). En este caso, el banco expande en 80% en lugar de en 500%. Veremos en las cifras más adelante la forma en que cada banco expande en 80% en un sistema de banca central, lo que permite que todos los bancos, en conjunto y en el corto plazo, expandan según el multiplicador de dinero de 5:1. La expansión de cada banco de 80% conduce a una expansión agregada o del sistema de 500%. Citibank, entonces, en lugar de prestar $4,000 a Macy’s, presta 80% de sus nuevas reservas ($800). Podemos ver más adelante, lo que sucede a lo largo del sistema bancario, después de este primer paso en la expansión del crédito bancario.

La oferta monetaria total que creció $1,000 con la compra de los bonos por la Fed, aumentó otros $800 — con la expansión adicional de 80% en forma de depósitos a la vista. Macy’s recibió $800 en préstamo para, por ejemplo, comprar muebles a Smith Furniture Co. (un cuentahabiente en ChemBank). Smith Furniture Co. deposita en ChemBank los $800 dólares retirados de la cuenta en Citibank. ChemBank después requiere a Citibank la liquidación del depósito, es decir, transferirle $800 de sus reservas en la Fed. Citibank puede pagar los $800 de sus reservas ($1,000) y le quedan $200 para hacer frente los $1,000 en depósito a la vista debido a Jones & Co. (ya no tiene que cubrir el depósito de Macy’s que ha sido transferido a ChemBank). A continuación se muestra lo que sucede como resultado del préstamo de $800 a Macy’s, la compra de muebles a Smith Furniture y el depósito en ChemBank:

Citibank, después de haber expandido la oferta monetaria en 80% por encima de los $1,000, queda fuera de la foto. Citibank después de haber aumentado en $800 la oferta monetaria queda con sus originales $1,000. Ahora ChemBank asume la posición que tenía Citibank anteriormente, excepto que sus nuevas reservas son de $800 en lugar de $1,000. El incremento de $1,000 en reservas totales en la Fed ha cambiado su distribución (antes las $1,000 eran de Citibank): $200 para Citibank y un aumento de $800 para ChemBank.

ChemBank se encuentra en la misma posición que tenía Citibank, aunque en menor medida. Citibank gozó de una nueva reserva de $1,000, mientras que ChemBank ahora disfruta de una nueva reserva de $800.

El origen de la reserva no es importante. ChemBank hace lo mismo que hizo antes Citibank: expandir por encima de sus nuevas reservas ($800) en un 80%. Esto es, ChemBank realiza un préstamo de $640 a alguna otra persona, suscribiendo un incremento en la cuenta de depósito de este acreditado. Suponga que ChemBank presta $640 a Joe’s Diner. El balance general de ChemBank reflejaría lo siguiente:

ChemBank expandió la oferta monetaria por encima de sus nuevas reservas en 80%, prestando esa cantidad a Joe’s Diner. Joe’s Diner usó el préstamo para comprar un nuevo mostrador a Robbins Appliance Co. (cuentahabiente en el Banco C, Great Neck Bank). Los $640 del depósito de Joe’s Diner son transferidos a Robbins Appliance Co., quien los deposita en Great Neck Bank, dando lugar a lo que a continuación se describe:

Claramente, lo anterior es una repetición de lo que ocurrió con los Bancos A y B. Cuando el Great Neck Bank monetizó los $640 en reservas del ChemBank, dejó a ChemBank con una reserva de $160, justo lo necesario para satisfacer el requerimiento de reserva de 20% del depósito a la vista de Smith. De la misma forma, Citibank quedó con $200, lo justo para cumplir con el requerimiento de reserva del que era un nuevo depósito a la vista de $1,000 de Jones & Co. El Banco B (ChemBank) queda ahora fuera de la foto, habiendo contribuido a la expansión de la oferta monetaria a partir de su nuevo depósito de $800 de Smith Furniture, al igual que el Banco A quedó fuera de la foto, habiendo recibido el impacto inicial de $1,000 en nuevas reservas en el sistema bancario. El Banco C está ahora, después de la operación de este proceso, en la misma posición en la que estuvieron antes los Bancos A y B, excepto que ahora tiene menos nuevas reservas, en este caso $640.

Se puede resumir los resultados del proceso hasta ahora, viendo los balances generales de los Bancos A, B, y C, así como del Banco de la Reserva Federal.

Por lo tanto, vemos que cualquier incremento en las reservas (ya sea por aumentos en los depósitos a la vista, préstamos de la Fed, o compras en el mercado abierto) debe ocurrir en un banco determinado. Ese banco, en un sistema bancario competitivo, no puede por si mismo incrementar sus préstamos y sus depósitos por la totalidad del multiplicador del dinero. Pero puede expandir 1 — el requerimiento de reservas, en nuestro ejemplo 80%. El proceso de la expansión del crédito bancario tiene un efecto en cadena que va disminuyendo en intensidad según avanza. Cada banco va aumentando sucesiva y en menor medida la oferta monetaria (en nuestro ejemplo, el Banco A aumentó los depósitos a la vista en $1,000, el Banco B en $800, y el Banco C en $640); cada banco genera préstamos por cantidades decrecientes (en nuestro ejemplo, Banco A prestó $800 y el Banco B prestó $640) y las nuevas reservas se distribuyen de más a menos entre los bancos ($200 al Banco A y $160 al Banco B).

El siguiente paso es que el Banco C expanda en una cantidad equivalente al 80% de sus nuevas reservas ($512). Y así sucesivamente de banco en banco, en un efecto en cadena decreciente. Según el efecto se va extiendo, cada banco en el proceso incrementará sus depósitos a la vista en un 80% al del banco anterior o precedente: $1,000 + $800 + $640 + $512 + $410 + $328 + $262 + …

Al final de una cadena de 14 bancos, el total es $4,780 y nos estamos rápidamente acercando a una creciente oferta monetaria de $5,000. Así, los diversos bancos competidores bajo el eje de un banco central pueden, en el agregado, incrementar la oferta monetaria por el multiplicador del dinero, no obstante que cada banco expande únicamente en 1 — el requerimiento de reservas. El misterio del proceso inflacionario en el mundo moderno ha sido finalmente desentrañado.

B. El Banco Central y el Tesoro.

Hemos visto que la inflación moderna consiste en una crónica y continua emisión de dinero nuevo por parte del Banco Central, la que por otro lado detona y proporciona las reservas de un sistema de banca con reserva fraccionaria. Este sistema, a su vez, permite establecer una estructura piramidal por encima de las reservas. Pero, en todo esto ¿dónde están los déficits gubernamentales? ¿los déficits son inflacionarios? Y si lo son, ¿en qué medida? ¿Cuál es la relación entre el gobierno como Banco Central y el gobierno en su capacidad fiscal o presupuestaria?

El proceso de creación de dinero bancario que hemos estado explorando no necesariamente tiene una conexión con el gasto del gobierno central. La inflación monetaria no necesariamente necesita un déficit presupuestal.

Por el otro lado, es perfectamente posible, teóricamente, que el gobierno federal tenga un déficit (total de gastos superior al total de ingresos) que no conlleve un aumento en la oferta monetaria y, por tanto, que no sea inflacionario.

Lo anterior no significa que un gran déficit financiado por ahorros voluntarios no tenga efectos nocivos para la economía. La inflación no es el único problema económico. De hecho, el déficit va a re-direccionar importantes sumas de capital de inversiones privadas productivas a gasto gubernamental improductivo. Esto afectará la productividad y el crecimiento económico, así como elevará considerablemente las tasas de intereses.

Para cubrir un déficit de $100 mil millones, el Tesoro puede vender nuevos bonos a los bancos comerciales, lo que se conoce como una operación de monetización de la deuda (monetizing the debt — la creación de dinero nuevo para pagar deuda nueva). Cuando el Tesoro vende $100 mil millones de nuevos bonos a los bancos, estos crean depósitos a la vista por $100 mil millones para pagar por los nuevos bonos (con base en préstamos bancarios). Entonces la oferta monetaria crece en $100 mil millones para financiar el déficit. Los contribuyentes estarán obligados durante años a pagar los de $100 mil millones a los bancos más una importante cantidad de intereses. Este método moderno de financiar el déficit combina las peores características: es inflacionario e impone pesadas cargas a los contribuyentes.

Es evidente la red de privilegios especiales que se ha creado para los bancos nacionales. Primero, se les permitió crear dinero de la nada que después prestan graciosamente al gobierno a través de la compra de sus bonos. Segundo, se obliga a los contribuyentes a pagar a los bancos los intereses de los bonos gubernamentales, comprados con el dinero recientemente creado.

El Tesoro toma los nuevos depósitos a la vista y los gasta en operaciones con productores privados, quienes recibirán los nuevos depósitos y, de esta manera, entran en circulación en la economía.

Pero si los bancos siempre establecen estructuras piramidales al máximo, ¿cómo obtienen reservas suficientes para crear $100 mil millones adicionales en nuevos depósitos? Aquí aparece la Reserva Federal. La Fed debe crea nuevas reservas bancarias para permitir a los bancos comprar la nueva deuda gubernamental.

Suponiendo que el requerimiento de reserva es de 20% y que la Fed desea crear suficientes nuevas reservas para permitir a los bancos comprar $100 mil millones en nuevos bonos gubernamentales, entonces el Banco Central debe comprar $25 mil millones en bonos viejos en el mercado abierto para detonar la operación inflacionaria deseada (1). Primero, la Fed compra $25 mil millones en bonos viejos en el mercado abierto; esto genera depósitos adicionales por $25 mil millones, compensados por $25 mil millones en nuevas reservas. Entonces, el Tesoro emite $100 mil millones de nuevos bonos, que ahora los bancos compran con base en sus nuevas reservas. El aumento total en los nuevos depósitos a la vista de los bancos asciende a $125 mil millones, precisamente el multiplicador del dinero estableciendo una estructura piramidal por encima de los $25 mil millones de nuevas reservas.

Por lo tanto, suponiendo un requerimiento de reservas de 20%, la Fed necesitaría comprar $25 mil millones en bonos viejos para financiar un déficit del Tesoro de $100 mil millones. El aumento total en la oferta monetaria de toda la operación sería de $125 mil millones.

Por lo tanto, hemos visto que la inflación crónica y acelerada de nuestros tiempos ha sido la causa de un cambio fundamental en el sistema monetario. De un dinero, siglos antes, sólidamente basado en oro como la moneda y cuando a los bancos se les requería redimir sus billetes y depósitos inmediatamente en especie, ahora tenemos un mundo de papel moneda por decreto (fiat money), separado del oro y emitido por Bancos Centrales con privilegios gubernamentales. Los Bancos Centrales gozan de un monopolio en la impresión de billetes y, a través de este dinero, controlan y promueven un sistema bancario con reserva fraccionaria inflacionaria que genera estructuras piramidales de depósitos por arriba de las reservas totales determinadas por el Banco Central. El papel moneda por decreto reemplazó al dinero mercancía (commodity) y el sistema de banca central tomó el lugar del sistema de banca libre (free banking). Consecuentemente, nuestro problema inflacionario crónico y permanente, si no se atiende, está destinado a devenir eventualmente en la temible destrucción de la moneda, lo que se conoce como una inflación desencadenada (runaway inflation).

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NOTAS AL PIE.

(1) La fórmula para determinar cuánto debe comprar (X) la Fed para alcanzar el nivel deseado de compras bancarias para el déficit (D) es: X = D / MM — 1. La Fed debe comprar X ($25 mil millones), para financiar el déficit objetivo ($100 mil millones). MM es el multiplicador del dinero (5). X = $100 mil millones / 4 o $25 mil millones.

FIN.

“Tengo cosas que contarte, no sé por dónde empezar.”